El guardián de los rebaños portugueses

Un ourensano lleva 26 años criando perros de la raza castro laboreiro, ligados al rural

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ourense / la voz

Es leal y dócil, pero sobre todo el mejor guardián de los rebaños. La raza canina castro laboreiro es portuguesa, aunque a este lado de la frontera, en Galicia, el animal también era muy utilizado como pastor. Su supervivencia corre peligro, quizás porque el avance social ha ido poco a poco relegando la actividad humana a la que va ligado este perro. Sin embargo, sigue siendo el mejor defensor contra los ataques del lobo y, por lo tanto, la forma más natural de combatir los daños que tanto denuncian los ganadores. En Ourense hay una persona que sabe mucho de esta raza. Lleva 26 años criando castro laboreiro, fascinado por su porte y por el significado etnológico que tiene. Xosé Manuel Bouzo siempre quiso tener un perro y lo que tenía claro es que sería autóctono. Nacen en Bobadela A Pinta, concello de Xunqueira de Ambía, en donde tiene una casa. A los pocos días los traslada hasta una pequeña finca en la capital para poder estar cerca de ellos, pero cuando crecen regresan al campo, a su hábitat natural. Muchos amantes de los animales de todo el mundo se han interesado por sus perros. Alguno ha viajado hasta Alemania, a donde un estudioso de los perros se llevó un ejemplar ourensano.

Los últimos en visitar Ourense para hacerse con uno de los animales que cría Bouzo han sido los integrantes de un grupo de ingenieros zootécnicos portugueses que quisieron conocerlos in situ y que finalmente también eligieron uno de los ejemplares.

Bouzo señala que la cría es muy costosa, pero mantener esta raza es el objetivo que se ha marcado. Todo lo explica en un apartado de su web, anaman.com, dedicado a esta pasión.

«Son moi rústicos e ideais para controlar o ataque dos lobos»

«Defendo a existencia dun can galego, dun can que durmía fóra, á xeada, no palleiro, que se mantiña pobremente dunhas sobras ou dunha cunquiña de caldo. Había máis? Había. Vixiaba as tenzas, acompañaba ao gando e daba agarimo». De esta manera describe Xosé Manuel Bouzo su relación con los perros y justifica el hecho de haber dedicado tanto tiempo a su cuidado y cría. Sobre todo a aquellos más apegados a la tierra en la que vivió desde niño. Sobre el castro laboreiro -los que cría los denomina Da Limia Moura Asolagada- afirma: «Son moi rústicos e ideais para controlar o ataque dos lobos». Y se muestra muy crítico con la desaparición de las señas que identifican el rural de Galicia. «Agora parece que os cans teñen que estar todos atados e que incluso molestan cando ladran», dice. Busca a personas que quieran cuidarlos y que los devuelvan al rural, donde pueden desempeñar su labor: cuidar y dirigir a los rebaños y acompañar a los pastores.

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