Discapacitados ourensanos exigen que se cumpla la ley de accesibilidad

Critican que muchas instituciones públicas mantengan las barreras arquitectónicas


ourense / la voz

El 4 de diciembre se acaba el plazo para que todos los bienes, entornos y servicios sean accesibles, según la Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad y de su Inclusión Social. Y los colectivos afectados saben que, a pesar de llevar en vigor desde el 2013, muchas administraciones públicas, empresas o prestadores de servicios no adoptaron las medidas necesarias.

«Sé que somos un incordio, pero la gente tendría que ser más paciente»

Reyes Mosquera está estudiando y el simple hecho de ir al centro es para ella toda una carrera de obstáculos: «Con la aceras no paro de dar saltos y tengo la espalda mazada, porque hay rebajes, pero los bordillos son altos. Yo solo pido que nos ayuden. Sé que somos un incordio, pero la gente tendría que ser más paciente. A veces hay personas hablando en el rebaje del paso de cebra y nosotros tenemos que esperar. A veces nos da la impresión de que no nos ven, ni nos oyen, ni nos escuchan».

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Por eso ayer, las organizaciones de personas con discapacidad de Ourense se unieron a una convocatoria estatal con la que se pretende exigir el cumplimiento de la ley. Usuarios de Discafis, Aodem, Alcer Ourense, Aixiña, ACCU y ASEM Galicia -que forman parte la Confederación Galega de Persoas con Discapacidade- se concentraron a la entrada del centro de salud Novoa Santos para ejemplificar el grave problema que significa para ellos encontrarse con rampas que no cumplen con las medidas establecidas en lugares a los que es necesario acudir, en este caso por razones médicas. Aseguran que la existencia de barreras en todos los ámbitos es una realidad que vulnera sus derechos y libertades y, sobre todo, su igualdad de oportunidades.

«Los que no van en silla de ruedas no son conscientes del problema»

María del Pilar Armada es usuaria de Aixiña y afirma que las carencias de la ciudad son muchas: «Incluso nos encontramos barreras en edificios que acaban de construirse». Pero no solo eso, las dificultades las hay en cualquier acción que realiza en la calle. «La gente que no va en silla de ruedas no es consciente del problema. Por ejemplo, los conductores no respetan las paradas de buses, cuando para nosotros es imprescindible que lleguen hasta la acera. Aparcan mal y el problema parece nuestro».

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La presidenta de Discafis Cogami en Ourense, Laura Quintas, señaló ayer: «Falta un mes para que acabe o prazo e non se vai a cumprir. Queriamos mostrar esta situación nalgúns sitios inaccesibles, como é o centro de saúde Novoa Santos, para que a cidadanía saiba a que nos referimos cando falamos de accesibilidade universal». Este caso, subrayan, es el ejemplo de intentar hacer algo accesible y conseguir todo lo contrario: «Si que é certo que ten unha rampla pero é moi estreita, non ten barandilla, a inclinación que non é adecuada e sen descansos suficientes para xirar, case era mellor que nin estivera. Pon en perigo a todas ás persoas». Creen que es necesaria una ley de infracciones y sanciones que garantice la accesibilidad, que vele por la aplicación efectiva de la norma y termine con la vulneración de los derechos de las personas con discapacidad. Piden un análisis profundo que acabe con las barreras en la ciudad.

«La sensación que da no poder ir solo a los sitios es malísima»

José Luis López Gil encuentra el primer problema nada más salir del portal de su casa. «Vivo en Doctor Fleming y los rebajes de las aceras casi no existen. Esto ocurre en muchos sitios y al final siempre tienes que ir acompañado porque tu solo eres incapaz», subraya. López Gil pide a los políticos que miren a los necesitados y que trabajen en reformar las cosas. «Ahora me encuentro así, viendo que no puedo pasear por la ciudad. La sensación que da no poder ir solo a los sitios es malísima»

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«Para acceder ao Concello temos que facelo pola porta de atrás»

La falta de accesibilidad en el centro de salud Novoa Santos no es un caso aislado. A la dificultad de transitar por las calles se unen los problemas existentes en otros edificios de servicios públicos de la capital. «A maior parte das barreiras arquitectónicas son as propias rúas, están cheas de material público e privado que estorba ó deambular, dende as terrazas aos bancos, papeleiras, sinalización... Está tamén o transporte urbano. E, por exemplo, para acceder ao Concello temos que facelo pola porta de atrás, non como o resto das persoas. E tamén na delegación da Xunta, onde hai unha plataforma elevadora, pero non funciona ben», explica Laura Quintas.

En O Carballiño

En la villa carballiñesa se realizó una concentración en la Praza Maior para reclamar la puesta en marcha del servicio Atendo en la estación de ferrocarril. La concejala de Servizos Sociais, Marina Ortega, recordó que se ha reclamado en varias ocasiones a Renfe la puesta en marcha del servicio gratuito de atención e asistencia a viajeros con discapacidad o movilidad reducida. Lo hay en Ourense y O Barco.

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