«Nos sentimos reconocidos por la sociedad, pero es un apoyo invisible»


El Comité Cidadán Anti Sida de Ourense cuenta actualmente con seis trabajadores, cuando hace pocos años eran once. Quizás ese es su principal problema, ya que la falta de empleados redunda en la prestación de servicios. Víctor Feijoo Fernández es uno de ellos. «La situación es precaria y eso siempre repercute en la parte asistencial», afirma. Aún así, cree que su trabajo es reconocido por los ourensanos, sobre todo por los enfermos y sus familias. «Nos sentimos reconocidos por la sociedad, pero es un apoyo invisible», subraya. Cree que el estigma social todavía está muy presente. Por eso la campaña de ayer, relacionada con la dificultad del acceso al empleo de enfermos de VIH, es tan importante. «Está claro que existe discriminación, nosotros solo podemos decir a los empresarios que compartir un espacio de trabajo no es una vía de transmisión del VIH», dice. Afirma que en Ourense el estigma es mayor que en otras localidades, ya que se trata de una ciudad pequeña. «Somos conscientes de que existe esta discriminación, que es palpable. Se puede denunciar, pero una cosa es la ley y otra la realidad», relata. Afirma, sin embargo, que se nota una diferencia importante en relación a décadas anteriores pero cree que el estigma social sigue presente, no solo entre las personas ajenas al enfermo sino entre las propias familias de los portadores del virus.

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«Nos sentimos reconocidos por la sociedad, pero es un apoyo invisible»