Iván Salgado: «En el ajedrez el error se paga caro»

Fue el gran maestro español más joven, con 16 años, y con 26 gana su segundo título absoluto


Ourense / La Voz

Iván Salgado (Ourense, 1991) fue un talento precoz, forjado a base de mucho trabajo personal. A los 16 años, en el 2008, logró el título de gran maestro. Fue el primer gallego y el más joven de España en conseguirlo. Con 26 años, viene de proclamarse por segunda vez campeón de España absoluto y estos días se encuentra compitiendo con la selección nacional en el Campeonato de Europa. Antes de viajar a Creta para este torneo hizo una breve escapada de cinco días a su Ourense natal.

-¿Termina ya la temporada con este europeo?

-Sí, aunque bueno, luego aún me quedarán algunas ligas. Ahora compito en la Bundesliga alemana, en la francesa, la turca y la belga, además de la española.

-Tendrá que viajar un montón.

-Sí, pero es lo que hay. Algunas se juegan solo los fines de semana. La Bundesliga es solo los domingos, es coger un avión el día antes, llego, ceno, duermo, juego y me voy. Pero lo prefiero así. Así me mantengo en forma. Este año no jugué cuatro meses ni una partida y noté que perdía.

-¿Hace una planificación de la temporada o va «partido a partido»?

-Generalmente no la hago, pero el año anterior empecé muy fuerte; de hecho me puse número 88 del mundo, pero hubo un momento en que me quedé sin energía, sin ideas. No tenía entrenamientos justo antes de los torneos importantes y llegué al más importante, la Olimpíada, y lo hice fatal. Me supo mal y decidí estar en forma para la Copa del Mundo, el Campeonato de España y el de Europa, que es lo más importante para mí de la temporada, y que se me acumula a fin de año. No entrené tanto al principio de año y me puse a tope antes de la Copa. En diciembre, en los Campeonatos de Europa de rápidas y de Blitz intentaré sacar una medalla, pero es muy difícil. Hay 700 participantes.

-¿Qué significa estar en forma en el ajedrez?

-Estar preparado, tener ideas que tus rivales no se esperen, tener energía mental, con la mente despejada de otras cosas que no sean el ajedrez y estar físicamente bien. Este año jugué torneos de calentamiento, como trabajo más general todo el año y cuando se acercaban los torneos hacía un trabajo más específico.

-¿Eso lo prepara usted o le ayudan?

-Me lo preparo yo. Pagar un entrenador es insostenible, cobra más de lo que gano yo. Tengo que buscarme yo toda la información. Otros tienen una estructura que les da una ventaja muy importante, disponen de analistas, entrenadores, se pueden mantener al día sin estudiar tanto. Al no tener entrenador, yo tengo que hacer todo el proceso, encontrar la información buena, trabajarla y aprender a ejecutarla bien.

-En el año 2016, llegó a ese puesto 88 mundial y tenía un «rating» mejor que el actual, de 2.629. ¿Qué pasó?

-La falta de planificación para la Olimpíada, porque además la adelantaron quince días. Tanto el 2016 como el 2012 fueron años muy buenos, en los que conseguí mis mejores resultados, pero que terminaron muy mal. Es frustrante. El ajedrez no es como el tenis, en el que ganas dos torneos y los otros te salen mal y cuenta más que si quedas por la mitad en todos. En ajedrez, un torneo malo es como dos buenos para el ránking. Por eso no termino de meterme entre los 50 primeros.

-¿Qué le importa más, alcanzar esa posición -es número 3 nacional y 150 mundial- o subir su rating, la puntuación Elo?

-Lo que me importa es sentir que voy progresando. El ránking, al final, es la consecuencia de una estabilidad. Y este año llevo varios torneos estables y gané algunos abiertos. Mejorar y ser estable son cosas distintas. En el ajedrez el error se paga muy caro.

-Fue gran maestro con 16 años. En España hay 46. En Rusia, 240. ¿Cómo lo ve?

-Está bastante bien. Ellos tienen más población y en España no hay tanta tradición con el ajedrez. Aquí no hay un plan de alta competición, la federación hace lo que puede. Yo, de los 10 a los 18 años, trabajé mucho. Repartía el día entre el colegio, el fútbol y el ajedrez y si no hacía más cosas es porque no tenía tiempo. Hoy la gente pierde mucho el tiempo, se les va el día. Yo cuantas más cosas hago, mejor juego al ajedrez.

-Hubo quién alabó la belleza de alguna de sus partidas. ¿Cómo se aprecia la belleza en el ajedrez?

-La belleza en el ajedrez es relativa, como en el arte. Cuanto más sabes, más la puedes apreciar. A veces se valoran los sacrificios. Hay una partida contra Julio Grande, que tal vez es una de las mejores combinaciones de ataque de los últimos años porque sacrifiqué tres o cuatro piezas y le di mate. Fue, tanto estética como objetivamente, muy bonita.

En corto

Salgado vive desde hace cuatro años en Sofía (Bulgaria). Desde allí tiene facilidades para viajar y para hacer su deporte y estudiar en la universidad, donde se forma como entrenador especializado en ajedrez y mánager deportivo. Pasa tanto tiempo viajando que afirma «no sé dónde tengo la residencia». Pese a ello, no pasa desapercibido ni en su ciudad, ni en Georgia, donde lo reconocen por la calle, o en aeropuertos. Se alegra de no ser futbolista.

-Pero de pequeño sí que le daba al fútbol...

-De hecho, jugué este año en Bulgaria en primera división de fútbol sala. Es más aficionado, es como aquí la Segunda B. Estuvo bien, hasta le metí un gol al portero que juega en la selección nacional búlgara. Me lo pasé muy bien.

-¿Se codea con los jugadores de la élite?

-He jugado contra casi todos. De los que están entre los veinte primeros, al menos he entrenado o jugado una partida, salvo con Kramnik. Y de hablar con ellos, tan normal.

-¿Cómo cree que alcanza ese nivel gente como Carlsen, el número uno?

-La diferencia es el apoyo que tienes desde pequeño, la ayuda económica para tener los mejores entrenadores e ir a los mejores torneos, aparte de una dedicación exclusiva al ajedrez.

-¿Qué tal la vida en Bulgaria?

-Lo único peor que España son las calles, las infraestructuras. Servicios no hay menos que aquí. Geográficamente está muy bien situado, hay vuelos directos a todas las capitales y es mucho más barato que otros países de la UE. 

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