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Nada de grandilocuentes discursos ni complicaciones escénicas. La gala de clausura de la 22 edición del Festival de Cine Internacional de Ourense (OUFF) se desarrolló sin más pretensiones que ofrecer al público que acudió a la cita en el Auditorio de Ourense lo básico e imprescindible en tal coyuntura: la lectura de los dictámenes de los jurados, realizada a viva voz por quienes compusieron las cuatro mesas decisorias de este año; y los agradecimientos de los galardonados.

La mayoría de ellos ausentes, y sin tiempo material para desplazarse de nuevo desde el otro lado del Atlántico para recogerlo en persona, no quisieron renunciar sin embargo a dirigirse directamente a los ourensanos. Los vídeos con sus grabaciones mostrando la gratitud por el reconocimiento a su trabajo fueron protagonistas de esta gala final del certamen en la que muchos, además, ensalzaron el trabajo de la organización del festival y les animaron a seguir adelante con esta cita que, como definía Alejo Moguillansky, director de La vendedora de fósforos -mejor película en la competición iberoamericana- «es un festival de gente mirando cine, y eso, tan sencillo como es, no se encuentra tanto».

Esa realidad de la respuesta en la oferta de proyecciones por parte del público ourensano también era constatada por Fran Gayo, el director del OUFF. «Aunque el balance tendremos que hacerlo entre todos, cuando nos reunamos y analicemos con calma lo que han dado de sí estos días, a nivel personal la satisfacción es muy grande, tanto por la gente que he podido ver en las salas como especialmente porque había una apuesta muy fuerte por la parte de actividades paralelas, los debates y talleres, y eso ha funcionado muy por encima de lo que esperábamos», señalaba ayer al finalizar el acto de entrega de premios a las películas que componen el palmarés.

Gayo, que dirige la cita por segundo año consecutivo, apuntó que aunque en esta ocasión ha tenido más tiempo para preparar el festival -a la edición del 2016 llegó con pocos meses de antelación- «en ambos he hecho lo que quería hacer, aunque para hacer lo que uno quiere a veces hay que ser muy cabezota, terco e incluso algo irresponsable para tirar hasta donde tú crees que tienes que llegar». La noche terminó con la proyección de La Ley de la Frontera, una cinta argentina dirigida por Adolfo Aristarain, basada en un guion original del gallego Miguel Anxo Murado, que sirvió para recordar de nuevo a Federico Luppi, integrante de un reparto en el que también está Aitana Sánchez-Gijón. Un broche de oro para una semana de cine que todavía hoy y mañana ofrece al espectador la posibilidad de visionar algunas películas en las salas.

Más información sobre el palmarés la página 44 de Cultura

El público se decantó por «Las Cinéphilas» como mejor película a competición

La organización del OUFF ya había presentado a media mañana el palmarés de su 22 edición tanto en las dos categorías a concurso como los otorgados por los dos jurados especiales; el del Cineclube Padre Feijoo y el de Universitario. Pero estaba incompleto; faltaba saber cuál era el veredicto del jurado del público, quizá el más temido por lo que tiene de indicio de éxito o fracaso en las taquillas. Esa incógnita no se desveló hasta la propia ceremonia de clausura del festival. Los espectadores ourensanos optaron, entre todas las cintas presentadas a las secciones a concurso por la argentina Las Cinéphilas, de María Álvarez. Narra la historia de varias jubiladas, de Argentina, Uruguay y España, que acuden todas las tardes a ver una película en pantalla grande y la ficción acaba desentrañando sus propias vidas. Su directora, por cierto, sí estaba presente en la gala y pudo dirigirse directamente al público desde el escenario.

El dictamen del público no coincidió con el de ninguno de los otros jurados. La película que sí logró doblete fue la brasileña Baronesa, que ganó la competición en la categoría Óperas Primas pero también conquistó al jurado del premio Cineclube Padre Feijoo. En cuanto al jurado universitario, que este año se estrenó merced a un acuerdo del festival con el Vicerrectorado del campus ourensano, apostó por Vermelho Russo, una película Charly Braun. «Os integrantes do xurado universitario, dende a perspectiva dos novos creadores e creadoras, vense representados nese momento de aprendizaxe no que se atopan os personaxes» matizaban en el fallo que se hizo público ayer.

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El OUFF se despidió con desfile de ganadores en pantalla grande