«El TDAH se tiene toda la vida pero son importantísimos los primeros años»

La demanda de los padres ourensanos les llevó a abrir una sede en la ciudad


ourense / la voz

Hace dos años no había ni siquiera un protocolo de intervención para los colegios respecto al Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Después de varias reuniones, la asociación que encabeza Montse Álvarez consiguió que la Xunta se implicara y se firmase un convenio de actuación.

«Éramos un grupo de madres que nos encontrábamos bastante desamparadas en cuanto a la actuación con la patología de nuestros hijos. Y como solo había asociaciones en Vigo y en A Coruña, empezamos a movilizarnos para montar primero la de Pontevedra. Al darnos cuenta de que muchos padres venían desde Ourense a pedir información y ayuda, abrimos hace dos años sede aquí también», cuenta sobre cómo surgió la organización.

La oficina de Adahpo (Asociación Déficit de Atención e Hiperactividad) en Ourense está ubicada en la calle Concordia, en el número 18, y tienen página web y de Facebook. Entre sus objetivos primordiales está defender los derechos de los pequeños a nivel institucional y en la sanidad. «El TDAH lo tienes toda la vida pero para intervenir son importantísimos los primeros años de desarrollo del niño. Por eso yo recomiendo a los padres que no tengan miedo de acudir a descartar que sus hijos lo puedan padecer», incide Montse.

Existen diferentes subtipos de este trastorno. Puede tratarse de un niño hiperactivo, con una movilidad motora exagerada, o uno inatento, que es más tranquilo pero tampoco es capaz de concentrarse. Otros pueden tener trastornos graves de conducta o patologías de tipo depresivo, pero el hiperactivo es el que más se suele identificar. «Existe dificultad a la hora de diagnosticar porque todos los niños pequeños comparten comportamientos. Pero cuando inician la Primaria es cuando ya empieza a haber problemas en el colegio. Notas que tienes que repetirle todo veinte veces o que te cuesta que pare quieto para comer y en el colegio no presta atención. El fracaso escolar suele ser el punto de inflexión», aclara tras haberlo vivido en primera persona. «También tienen problemas para hacer amigos porque tienen poca capacidad de autocontrol y les cuesta seguir las normas de los juegos. En muchos casos se les termina dejando de lado», lamenta.

Lo primero, en caso de sospechar que un niño puede sufrir déficit de atención, es hablar con el médico de cabecera porque los profesores no están preparados para diagnosticar estos trastornos. Después se deriva al niño psiquiatra o al neurólogo para realizarle pruebas y elaborar un psicodiagnóstico. Es el único modo de confirmar o descartar las dudas que se presenten. «No hay que tener miedo porque se trata de profesionales que lo único que van a hacer es observar cómo reaccionan los pequeños ante determinadas situaciones», incide Montse.

La intervención siempre va a requerir terapia conductual y, en algunos casos, medicación. «De esto se habla mucho sin saber porque a veces se dice que están consumiendo derivados de anfetaminas o que los padres dopamos a nuestros hijos. Y es totalmente falso. La medicación que hay hoy en día está muy avanzada y en algunos casos las consecuencias de no aceptar un tratamiento pueden ser peores que las de optar por él», añade. Todo depende del grado de afectación que suponga el trastorno para el menor.

Por otro lado, los que sufren este déficit suelen tener capacidades muy desarrolladas para deportes o actividades artísticas. «Pero tenemos un sistema educativo que no contempla las inteligencias múltiples. En la asociación hay niños con coeficientes de 145 y están fracasando estrepitosamente en el colegio. Lo peor es que tienen la sensación de que no valen para nada y no es cierto en absoluto», finaliza Montse Álvarez.

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