Una ourensana vivió como esclava sexual en un piso de Vigo

La víctima se había fugado de casa y obligada a prostituirse a punta de pistola por una pareja de extranjeros

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vigo / la voz

Un piso de Vigo ocultó durante cuatro meses el drama de una joven ourensana fugada de casa que fue obligada a prostituirse por una pareja de amigos que la recogieron en la calle. Un rumano y su novia portuguesa fueron condenados por explotar a la víctima como una esclava sexual, amenazarla a punta de pistola y quitarle todo el dinero que ganaba. La vista por conformidad se selló hace dos semanas en la Audiencia de Santiago y la pareja aceptó dos años de cárcel.

La víctima, mayor de edad pero muy joven, se escapó de la casa de sus padres en Ourense tras mantener una riña doméstica. Vagabundeó por la calle sin dinero y la pareja le prometió ayudarla y ponerle un piso en Santiago y, luego en Vigo, para que pudiese ejercer la prostitución y ganar un poco de dinero. Pero luego la esclavizaron sexualmente.

En el piso, la pareja de extranjeros la vigilaba todo el día, no la dejaban salir a la calle, se quedaban todo el dinero que ganaba y la amenazaban con una pistola. Cuando la víctima pidió ayuda por teléfono a su exnovio, este recibió una paliza y lo amedrentaron con un palo para que no denunciase. Finalmente, la joven burló su cautiverio cuando viajó a Ourense al entierro de su padre y allí le contó todo a su madre. En la vista por conformidad, la pareja reconoció los hechos y aceptó la pena de cárcel, indemnizar con 2.000 euros a la perjudicada y alejarse cinco años de la joven.

El calvario de la mujer comenzó en el verano del 2012 cuando tuvo desavenencias con su familia, se marchó de casa y empezó a vivir en situación precaria. La pareja, de 37 y 34 años, respectivamente, se percató de la juventud de la víctima y le ofreció quedarse con ellos en su piso de Santiago. Allí le propusieron ejercer la prostitución con la promesa de que repartirían por la mitad los ingresos que ella obtuviese. Desesperada, la joven aceptó el trato como única salida. Tres meses después, en noviembre, se trasladaron a un piso alquilado en Vigo.

Es en esta ciudad donde se recrudece su pesadilla. La pareja rompe su promesa y le exige que les entregue todo el dinero que gana en la prostitución. Para ello, controlaban todos los pases que realizaba, no la dejaban salir del domicilio sin la compañía de alguno de los implicados y solo podía hacer llamadas telefónicas si era delante de ellos. Al sentirse atrapada, la mujer comentó que iba a marcharse del domicilio y dejar de ejercer la prostitución. Pero ellos le replicaron de forma «claramente amenazante» que no podía abandonar dicha actividad ni irse del piso. Para ello, uno de los implicados exhibió una pistola. La víctima se tomó en serio las amenazas porque conocía el carácter violento de los acusados, pues ya había observado antes su actitud.

Una paliza

A finales del 2012, la joven pidió ayuda por teléfono a su exnovio de Ourense, pero este recibió poco después una paliza para que callase la boca y disuadir a la víctima. En febrero del 2013, ella viajó a Ourense para ir al funeral de su padre y una vez allí se escondió en casa de su madre, a la que le contó todo su calvario.

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