«Los fenómenos extremos serán más recurrentes, hay que prepararse»

La declaración de alerta por sequía en la cuenca ourensana ha puesto el foco de la atención en el cambio de ciclo


ourense / la voz

Han pasado más de cinco años desde que tomó posesión del cargo de presidente de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil y esta semana Francisco Marín declaró por primera vez la alerta por sequía en la cuenca. Es optimista y cree que la situación cambiará, pero también habla de un cambio de ciclo.

-¿Por qué estamos en alerta?

-Existe un plan especial de la sequía que está vigente desde 2007, que se renovará este año, en el que se recogen tres situaciones: prealerta, alerta y la emergencia por sequía. Existen unas fórmulas que tienen en cuenta diferentes aspectos. Cuando estos indicadores están entre un 65 y un 40 % por debajo de lo normal, estamos en alerta por sequía. La previsión es que este mes de octubre sea malo, pero a mediados de noviembre se cree que puede cambiar. Yo estoy convencido y creo que así va a ser. Ante la naturaleza no se puede hacer nada más que gestionar bien lo que tenemos. Aunque esto no sea el cambio climático, sí que es una efecto. Los fenómenos extremos serán más recurrentes, hay que prepararse.

-¿De qué manera repercute en los vecinos, en la población en general, esta alerta?

-Cuando hablamos de la población en general hay que diferenciar entre grandes ciudades y lugares pequeños. En la capital, el abastecimiento está garantizado. Sin embargo, ese vecino de un pueblo pequeño que se abastece de una manantial ve cómo la falta de lluvias hace que no sea capaz de obtener agua. ¿Qué hacen las administraciones? A ese depósito se añade agua con un camión cisterna. El abastecimiento está por encima del cualquier otra cosa.

-¿Qué pasa con los agricultores y ganaderos?

-En este caso hablamos de usos secundarios. En situación de alerta se podrían tomar medidas restringiendo dotaciones de agua. En Ourense, los regadíos que hay ya acabaron su ciclo, ya no necesitan el agua. El caso de los ganaderos es diferente. El problema es que no hay pastos. No solo no tienen para guardar para el invierno sino que han tenido que consumir las reservas de otros años o incluso comprarlas. Desde la Hidrográfica lo que podemos decir es que estamos dispuestos a ofrecerles concesiones temporales de otros puntos para que puedan obtener agua para su ganado mientras no vuelvan las lluvias. Pueden abrevar en un embalse o río, esto es libre, el problema es cuando la necesitan en su propia explotación. Hay que pensar que los ganaderos no tienen regadíos en sus fincas. Si los tuvieran no les hubiéramos delimitado el agua para regar. En Galicia hay agricultura y ganadería sin riego. En Murcia, por ejemplo, sería imposible

-¿Habría que cambiar esto?

-A lo mejor la pregunta que nos tendríamos que hacer sería: ¿cómo nos vamos a adaptar al cambio climático? Esas son decisiones individuales. Si esto se alarga en el tiempo tendríamos que pensar en hacer algo para que sea sostenible. Pero esas son decisiones que no podemos tomar nosotros, sino cada ganadero. Deberíamos pensar en el cambio climático, tenemos que prepararnos para sus consecuencias.

-¿Qué nos dice de las centrales hidroeléctricas? ¿Cómo les afecta esta situación?

-Esta demarcación hidrográfica está muy condicionada por el aprovechamiento hidroeléctrico, porque normalmente tenemos unas aportaciones de agua muy buenas. Porque llueve. Por eso los ríos están ahora llenos de barreras y presas. Ellos tienen una concesión de la cantidad de agua que pueden turbinar y eso es un derecho. Igual que el Concello de Ourense tiene una concesión de litros para abastecer a la población y puede sacarlos del río. Pero a ellos también les afecta esta situación de alerta por sequía. Se podría entrar en la explotación de esas presas para decirles que no suelten más agua.

-¿Se ha hecho?

No, de momento no hay necesidad de hacerlo.

«El agua es un recurso escaso, la gente debe saber que si lo gasta se queda sin él»

Una de las medidas que la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil ejecuta para paliar las consecuencias de la sequía es la concienciación social sobre la necesidad de realizar un uso responsable del agua.

-¿Hay conciencia sobre este fenómeno?

-Creo que esta situación que vivimos hace que la gente se vaya concienciando. Creo que sí, que va calando. Cuando en Galicia lleva meses sin llover existe la percepción de que falta algo. Estamos acostumbrados a que llueva. Eso sí que se está notando en la población, que empieza a estar preocupada, y eso hará que seguramente se traduzca en sus gestos diarios. El agua es un recurso escaso, la gente debe saber que si lo gasta se queda sin él. A nivel colectivo es importante tener sentido común. Si una persona deja el grifo abierto cuando se lava los dientes es insignificante, pero si lo hacen 100.000 personas, es mucha agua... Ningún alcalde quiere dejar a los vecinos sin agua. Pondría la mano en el fuego por la gran mayoría al decir que hacen un uso responsable.

-Estos días mantiene reuniones con diversos colectivos para planificar el Pacto Nacional por el Agua, ¿qué importancia tiene?

-Tiene una importancia capital y en Galicia, en donde no había problemas, cada vez tenemos que implicarnos más en estos temas. El mundo del agua tiene que ver mucho con resolver problemas de déficit. Hay que ver cómo se van a solucionar: trasvases, desaladoras... Hay que debatirlo con todos los agentes: comunidades autónomas, usuarios, ecologistas, colegios profesionales... Tenemos que implicarnos todos para llegar a acuerdos. También hablaremos de cómo legislar esta situación para que no nos coma la burocracia. Tenemos que saber qué podemos hacer para poner todo más fácil.

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