Cargando pilas en la Ribeira Sacra

Los nuevos jugadores extranjeros conocieron el impactante paisaje de los Cañones del Sil desde el catamarán


ourense / la voz

El embarcadero de Santo Estevo de Ribas do Sil fue el punto de partida de la jornada de hermanamiento de la familia del Club Ourense Baloncesto, que volvió a recurrir al paseo en catamarán por los cañones para cargar pilas con vistas a otra intensa temporada. Las plantillas de LEB Oro, la incipiente de EBA, cuadros técnicos, directivos, empleados y demás colaboradores participaron en un encuentro que se mezcló con las sesiones de trabajo de ambos equipos.

Quizás uno de los hombres más sorprendidos por el sobrecogedor paisaje fue el pívot Abdoulaye Ndoye, recién aterrizado desde Senegal y todavía aclimatándose a su nuevo hábitat: «La gente se está portando muy bien conmigo y me está resultando fácil sentirme bien en este club». El joven internacional absoluto con el país africano no perdió la ambición con la que compitió en tierras guipuzcoanas y fue tajante al explicar que llega a Ourense para «ser campeón de liga». De momento, aunque el pívot se defiende en inglés, ha encontrado un aliado en el jugador del filial Diosdado Mendizábal, ya que el alero procedente del Mondragón se formó en Francia y su dominio del idioma galo lo ha convertido en anfitrión ideal para el senegalés. El resto de extranjeros también tuvieron oportunidad de expresar su sorpresa ante la postal de la Ribeira Sacra.

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