Música en vivo para todos los públicos

El festival Piano Meeting convirtió ayer la ciudad en un auditorio al aire libre


ourense / la voz

La ciudad de As Burgas se convirtió ayer en un auditorio al aire libre en el que la música, y sobre todo el piano, fueron los auténticos protagonistas. En una iniciativa que nunca antes se había puesto en marcha en la ciudad, cuatro pianos de cola sonaron casi ininterrumpidamente durante ocho horas en cuatro escenarios distintos. Más de una veintena de pianistas, algunos brillantes promesas del género y otros artias consolidados, envolvieron la ciudad con sus interpretaciones de clásicos y contemporáneos, robando el interés de decenas de ourensanos.

El parque de San Lázaro, la praza Maior, As Burgas y el jardín de O Posío fueron los centros neurálgicos de la primera edición del Piano Meeting, un singular evento musical en el que el protagonismo lo tuvieron los profesionales, pero también la interactuación con el público, que tuvo la oportunidad de participar en talleres y de interpretar, en la medida de sus posibilidades, algunos temas. Incluso los más pequeños aprovecharon la presencia de los pianos en las calles para probar sus habilidades. Quién sabe si lo de ayer será solo el principio.

Jacobo Ramos, Miguel Guillermo Sáez, Michelle Pena y Salomé Garrido fueron los encargados de romper el hielo. A las doce en punto del mediodía, cuando aún la temperatura no era muy calurosa y sus dedos se resentían de la ausencia de calor, se pusieron delante de sus pianos para tocar. Enseguida fueron muchos los ciudadanos que rodearon estos escenarios, debidamente señalizados para la ocasión, para escuchar sus interpretaciones. A ellas sucedieron momentos para el uso libre por parte del público de los instrumentos, así como para la celebración de obradoiros y la actuación de diversas agrupaciones, como los alumnos del conservatorio de Ourense o de la Asociación Pianeiros.

Otras actividades acompañaron a la jornada, como la actuación, ya por la tarde, de la Escola Superior de Arte Dramático de Galicia.

A ocho manos

A las ocho de la tarde los pianos dejaron de sonar, aunque eso no significó que el festival hubiese terminado. Una hora más tarde la actividad se concentró en la praza Maior, donde tuvo lugar la actuación final, un concierto a ocho manos, con dos pianos, en el que se pudieron escuchar temas de Bach, Beethoven o Schumann. Veinte pianistas pasaron por el escenario, deleitando a los presentes con una inolvidable actuación final.

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