Una acusada de blanqueo alega ser víctima de una estafa

El otro procesado reconoció no saber de dónde procedía el dinero que ingresaba en cuentas extranjeras


ourense / la voz

Dos acusados se sentaron en el banquillo de la sección segunda de la Audiencia Provincial de Ourense por cometer supuestamente un delito de receptación y blanqueo de capitales. En su defensa, ambos alegaron no saber que estaban siendo partícipes de una trama con fines ilícitos y que encontraron el trabajo en una página web. A él el contrato de trabajo le llegó un mes más tarde, mientras que ella rellenó un formulario por Internet, según declararon en la vista oral.

Fue durante el mes de julio del año 2012 cuando terceras personas, desconocidas por las partes de la acusación, sustrajeron dinero de las cuentas de los testigos, que también declararon en el juicio, para ingresarlo en la de los procesados. Posteriormente, éstos realizaron transferencias al extranjero con esas mismas cantidades siguiendo las directrices que les marcaban las personas sin identificar.

Según afirmaron ante la jueza, su trabajo consistía en ingresar cantidades en otras cuentas que procedían, en teoría, de rentas de alquileres. En total el hombre realizó cuatro transferencias por el banco Western Union y dos desde un locutorio a cuentas de Kiev y Polonia. La mujer también hizo cuatro transferencias a Kiev, dos desde un locutorio y otros dos a través de la compañía de envío mencionada, cuya sede está en Estados Unidos. Además, esta última explicó que no sospechó que pudiese tratarse de una actividad ilícita puesto que cuando rellenó el formulario para empezar a trabajar en la página web aparecía que la empresa pertenecía al Ministerio de Trabajo. En esta línea, expuso ante la sala que, en el momento de los hechos, su situación económica era mala porque tan solo trabajaba como empleada en una casa y tenía a su nieta a su cargo. Incidió también en que estaba a punto de ser desahuciada y que «saltaba de alegría» cuando encontró el empleo y le dijeron que cobraría entre 1.000 y 1.600 euros por hacer las transferencias.

Al parecer, y según el relato de los testigos, los que sustrajeron el dinero de sus cuentas accedieron tanto a las que tenían a plazo fijo como a sus cuentas corrientes, propias y comunes con los padres de una de las víctimas. También explicaron que no se percataron de lo ocurrido hasta que Banesto los llamó por teléfono para preguntarles si habían retirado dinero del banco.

Ante las preguntas de la fiscal a los acusados sobre si no les resultaba extraño cobrar un sueldo de casi 2.000 euros por lo que se les había encargado hacer -refiriéndose a que eran muy pocas horas y una labor muy sencilla-, el hombre contestó que no porque le habían dicho que su responsabilidad sería de «intermediario de una inmobiliaria». La mujer argumentó que tampoco le llamó la atención porque le comentaron que «aunque no tuviese una carrera iría aprendiendo poco a poco».

Ella utilizó su último turno de palabra para justificarse. Él, que aceptó un acuerdo de partes por el que solo se le impondrán tres meses de cárcel y una multa de 5.000 euros, así como 9.000 euros en concepto de responsabilidad civil, lamentó lo ocurrido: «El daño ya está hecho».

Para la encausada la fiscalía reclama un año y medio de cárcel, una multa de 25.000 euros y 11.621 euros en concepto de responsabilidad civil que deberá devolver a la entidad Banesto, que pide medio año más de cárcel como acusación particular y las mismas cuantías. Su abogada defensora subrayó en su turno de conclusiones que debería tenerse en cuenta el bajo nivel de estudios, la situación personal en la que se encontraba su clienta y el hecho de que se trata de una mujer humilde que ahora trabaja en Francia «cosechando fruta».

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