«Las enfermeras somos reconocidas y, a la vez, también muy despreciadas»

Las profesionales reivindican su eficiencia «porque cuantas más somos más ahorramos al sistema de salud»


ourense / la voz

Esta semana se celebró el Día Internacional de la Enfermería, una profesión que en Ourense aglutina, solo en el sector público, a más de 2.500 personas de las distintas especialidades de esta rama sanitaria. A ellas habría que sumar las que ejercen en el sector privado, tanto en clínicas y hospitales como en residencias de ancianos e, incluso, como parte de empresas que ofertan servicios de enfermería a domicilio Del peso que tienen estos profesionales en la sanidad ourensana da también cuenta el hecho de que Satse, su sindicato profesional que dirige en Ourense Pilar Oviedo, ha logrado hacerse con la presidencia de la Comisión de Centro -órgano homónimo a un comité de empresa- en el CHUO.

-¿Cree que la enfermería está bien reconocida?

-Vivimos en una paradoja. Es cierto que las enfermeras somos muchas veces reconocidas pero, a la vez, también somos muy despreciadas. Cuando alguien se cura, se adjudica al médico el mérito. Y yo no se lo quito, porque un médico es el que diagnostica la enfermedad y prescribe un tratamiento; pero te aseguro que, por ejemplo, una persona que se opera, sin los cuidados de enfermería y el contacto directo con una profesional que lo vigila, que controla la administración de la medicación y está alerta a cualquier incidencia, no saldría adelante.

-¿Cómo valora la situación de las profesionales en Ourense?

-No es la deseable. En el sector público, tanto aquí como en el resto de España, no sabría decirte si lo están pasando peor en el ámbito hospitalario o en la Atención Primaria, porque aunque puedan verse más los problemas que puede ocasionar la falta de personal o la mala planificación en los servicios hospitalarios en un momento dado, también hay carencias en Primaria. No son tan evidentes, porque hay menos gente junta sufriéndolo y porque, por ejemplo, la profesional pone su propio patrimonio, como puede ser su coche, para prestar servicio. Lo hacen porque eso les permite organizarse, porque ya te digo yo que si tuvieran que esperar por el transporte oficial la mitad de las visitas a domicilios quedarían sin cubrir.

-¿Es mejor el ámbito privado?

-Para nada. Especialmente en la atención domiciliaria, debería estar más regulado. Las profesionales que van a realizar esa labor se encuentran muchas veces con que se les piden cosas que no tienen que ver con las técnicas o los cuidados sino, de paso, labores de limpieza. Y esto no es una cuestión peyorativa; el de limpiadora es un trabajo igual de digno que el de enfermera o el de médico. Es además curioso que, según para las asistentes del hogar ya hay una normativa que marca como el empleador tiene que cotizar por las horas que va tener a esa persona prestándole un servicio, no exista tal cosa para las enfermeras. Por cierto que también opino que la atención domiciliaria pública debería de ser más fuerte, igual que existe en otros países donde se dan más cuidados en el hogar con los que se evitan muchos ingresos. Y un ingreso conlleva muchos gastos. Yo siempre digo que las enfermeras somos costoefectivas.

-¿Por qué?

-Porque cuantas más somos, más ahorramos al sistema. Los que se llaman hospitales inteligentes, que tienen que tener unos estándares de curación y de menos éxitos, se basan en el mayor número de enfermeras que hay. Si los que mandan en lo público tuvieran en cuenta eso hoy la figura de la enfermera escolar sería una realidad en todos los colegios. Además de que hay niños con patologías que necesitan unos cuidados que ahora asumen los profesores con la mejor voluntad pero sin los conocimientos necesarios, es importante la función preventiva. Incluir la educación para la salud en los colegios es igual de importante que otras asignaturas porque podemos crear adultos más sanos. Yo tengo la esperanza de que algún día sea una realidad.

-Ahora ya hay camas que toman la temperatura. ¿La tecnología amenaza la profesión?

-Para nada. Hasta ahora incluso diría que alguna tecnología nos quita tiempo a los cuidados. Además ninguna máquina puede sustituir al contacto humano, por mucho que haya camas-termómetro.

«No creo que ahora falte vocación; esta es una profesión en la que si te falta eso no aguantas»

Pilar Oviedo (Ourense, 1957) asegura que hay una cosa que no ha cambiado en la enfermería desde que ella comenzó a ejercer: la vocación de quienes eligen esta profesión. «Es un trabajo gratificante, pero también duro. Por eso yo no creo que ahora falte vocación; esta es una profesión en la que si te falta eso, no aguantas», asegura. De lo demás ha cambiado casi todo. «Desde la formación, que ahora es un grado universitario y está bien adaptada a las necesidades de lo que de verdad es hoy, con múltiples especialidades, con nuevas técnicas y nuevas formas de abordar los cuidados. Nosotros tuvimos una formación teórica muy médica, porque nos la daban facultativos. Estudiábamos anatomía o fisiología o terapéutica o farmacia igual que lo haría un alumno de primero de medicina, pero no materias o facetas específicas que forman parte de la profesión». Ella se formó en una escuela creada para dotar al hospital, que entonces estaba recién estrenado. «De hecho iban abriendo servicios según iban saliendo nuestras promociones. Al principio las enfermeras formadas que había eran casi todas monjas, ayudadas por auxiliares», apunta. Ellas eran las que les enseñaban la parte práctica y la aprendían en turnos completos.

Pero hay cosas que no han evolucionado al mismo ritmo que la profesión. Pilar Oviedo lamenta que «la normativa que la regula ha estancado y seguimos con el estatuto de personal sanitario no facultativo del año 1978 sobre lo que son nuestras funciones, por ejemplo». Opina que es necesario «que el marco normativo se adapte a la realidad de hoy porque han cambiado las técnicas, los cuidados y la labor que hacemos. La educación para la salud que se hace en Primaria, por ejemplo, no está reflejada en ningún sitio».

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