El bolso de la ourensana desaparecida estuvo un mes en objetos perdidos

La Policía Local lo tuvo en sus instalaciones con el DNI, tarjetas y otros efectos


ourense / la voz

Treinta y dos días, entre el 8 de abril y el pasado miércoles, 10 de mayo, ha tenido la condición de objeto perdido el bolso de Belén Rodríguez, la ourensana de 57 años a quien nadie ha visto desde el 7 de abril. Su familia denunció la desaparición el 19 de ese mes y, a pesar de que el suceso ha tenido una importante repercusión mediática y es un caso policialmente abierto con grandes incógnitas, la rutina hizo que en la Policía Local no se percataran hasta el miércoles pasado, es decir, veintiún días después de la denuncia y en el curso de un chequeo rutinario, de que tenían «perdido» un objeto que puede tener un gran valor para la investigación del caso. El bolso contenía el DNI de la desaparecida, tarjetas bancarias, las llaves de una vivienda y un garaje, recibos de pagos de combustible y una agenda. No había dinero.

La policía sospecha que alguien llevó el bolso hasta el lugar donde lo encontró la mujer que lo halló en el interior del cementerio de As Caldas. Ella lo entregó al encargado del camposanto, quien, a su vez, lo llevó a la Policía Local. El bolso estaba al lado de una fuente, de la que se recoge agua para regar las plantas en nichos y sepulturas. Quien lo dejó allí lo hizo con toda la intención de que no se perdiera. Para la policía, sin embargo, resulta aún más importante saber dónde lo encontró la persona que lo dejó en el camposanto. Que previamente hubiera visto su contenido es irrelevante. Situar el bolso en un lugar concreto es determinante, dicen medios policiales, para fijar el «punto cero» y reanudar la búsqueda sobre una base sólida.

Entre los escombros

El lugar donde apareció el bolso y el día en que se produjo el hallazgo, el sábado 8 de abril, ha generado otro motivo de inquietud y preocupación en medios policiales, puesto que aquel mismo fin de semana se derribaron unos edificios desocupados en una zona próxima, con el posterior trabajo de retirada de escombros. Que la mujer desaparecida pudiera haber llegado hasta el lugar, cansada y desorientada como la presentaban los últimos testigos en verla el día 7 de abril, es una posibilidad que se ha abierto en la investigación a la luz del sorprendente hallazgo del bolso.

En medios policiales esperaban ayer que la primera persona que halló el bolso, quien con cuidado lo trasladó hasta el cementerio de As Caldas, se decidiera a aportar, aunque fuera de una manera anónima, algún detalle para situar el punto concreto del hallazgo, con el fin de reorientar la búsqueda. De no ser así, el trabajo de movimiento de tierras y la posibilidad -más o menos sólida- de que pudiera haber quedado el cuerpo entre los escombros, aconseja recurrir de nuevo a perros adiestrados en la búsqueda de cadáveres.

En la comisaría de Ourense, al margen de la incertidumbre que genera el hallazgo del bolso, con documentación y tarjetas de crédito, aunque sin dinero, siguen sin considerar la posibilidad del homicidio o la muerte violenta. Desde el primer momento se concedió especial relevancia a la forma de ser de la mujer y a su presunta relación con movimientos o asociaciones de corte esotérico, de carácter sectario, incluida alguna que maneja el fin del mundo como opción próxima. Los últimos testigos fiables la situaron durante la tarde del 7 de abril en una parque urbano y en las inmediaciones de la estación de autobuses de Ourense, con aspecto de abandono y apariencia de estar «enajenada».

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