«Gamers» con oído musical

La ourensana Erea Carbajales elabora un estudio sobre la evolución de la música en los videojuegos

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ourense / la voz

Aunque en su casa nunca le dejaron tener consola, Erea Carbajales Molina (Ourense, 1991) jugaba con las de sus amigos. Ese pasatiempo se ha convertido en objeto de estudio para ella y lo ha hecho vinculándolo a su verdadera gran pasión: la música. Está a punto de terminar la carrera de Musicología y su proyecto final trata sobre la evolución de la presencia musical en los videojuegos. Buscaba, según explica, un tema poco explotado. Y lo encontró: «Es un terreno espectacular pero prácticamente inexplorado en España, aunque sí en países como Japón o Estados Unidos». Salvo por otro trabajo de fin de carrera, no se conocen publicaciones sobre el tema a nivel nacional y eso, de entrada, sorprendió a Erea.

«Los videojuegos son el máximo exponente actual de la industria cultural y ya superan en volumen de ventas al cine», comenta la estudiante ourensana, que destaca la trascendencia que la música tiene en los juegos actuales: «Es algo de vital importancia como refuerzo de la acción, para transmitir relajación en determinados momentos, para anunciar cosas que van a ocurrir...». Para llegar a este papel preponderante ha habido que esperar a que la tecnología lo permitiese, según explica Erea, que recuerda que el Space Invaders, una de las primeras máquinas de Arcade, tenía cuatro notas. «De eso se pasó a melodías un poco más largas, después con el pecé ya se podían incluir armonías y el producto actual es, en cuanto a resultado, muy similar al que se ofrece en una película», explica.

La comparación con el cine es habitual durante la conversación con Erea. Según apunta, el compositor de música para videojuegos tiene ante sí un reto mayor. La composición es muy diferente salvo por las cinemáticas, que son pequeñas secuencias de vídeo que sirven para avanzar en la trama y en las que el jugador no interviene. «Es como un minicorto. Ahí es prácticamente idéntico al cine», dice Nerea, que precisa que es durante la acción donde está la miga para este trabajo puesto que el compositor debe tener en cuenta todas las posibles opciones a las que se atienda el jugador. Por ejemplo, si una lucha es más o menos larga, el acompañamiento musical debe adaptarse a ello.

Con los mejores compositores

Es, por lo tanto, muy importante tene en cuenta que los encargados de ponerle música a los videojuegos deben comprenderlos. «En el desarrollo de los juegos, una de las fases de prueba es el llamado ‘modo Dios’, en el que son ellos los que juegan para comprobar cómo funciona la música y hacer los cambios que sean necesarios», explica Erea, que para realizar este trabajo ha hablado con algunos de los compositores más importantes del sector en España. Destaca a Óscar Araújo, que creó la banda sonora de la saga Castlevania, creada por el gigante Konami. «Es lo más espectacular que se ha hecho nunca en España», dice la estudiante ourensana, que también resalta los trabajos realizados por Daniel Sánchez, Mateo Pascual o el vigués David García. La ourensana apunta, en todo caso, que para ponerle música a un videojuego se necesitan equipos de trabajo «muy grandes».

Violinista

Erea Carbajales tiene una relación especial con Vigo. Estudia en su conservatorio. Cuando termine la carrera de Musicología, tiene planes de seguir formándose con un máster. Además es violinista y toca en un grupo. Las música es su vida.

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