Benposta, a la espera de un futuro un año después de ser subastada

La firma que compró la finca dice que ya figura a su nombre en el registro de la propiedad


ourense / la voz

Nada parece haber cambiado en la fisionomía de Benposta desde hace un año. Los pocos residentes que todavía vivían en el recinto siguen considerando aquel poblado desconchado como su casa y en ella se refugian cada día. Pero las cosas no son lo que parecen y la realidad parece indicar que tarde o temprano tendrán que dejar el recinto para siempre.

Y es que a día de hoy la empresa Alfer asegura ser ya la propietaria legal del terreno. La firma se hizo con la finca hace ahora un año, tras pujar por ella en la subasta organizada por la Seguridad Social. Tras meses de litigios contra la fundación que se declara heredera del legado del padre Silva, la empresa asegura que ya ha resuelto los trámites burocráticos y que en el Registro de la Propiedad figura a su nombre el «viñedo, labradío y monte de 32.284 metros cuadrados, denominados La Bemposta y Regueiros», en Seixalbo.

En ese terreno nació a mitad del siglo pasado, en 1963, el proyecto de la Ciudad de los Muchachos. Un grupo de jóvenes cansados de la dura realidad de los años de dictadura y dirigidos por un sacerdote, que entonces estaba terminando sus estudios en la Universidad de Comillas, el padre Silva, emprenden la utopía y, con una comunidad en crecimiento, se instalan en la finca, en la que construyen su ciudad. Era un proyecto idealista, basado en la independencia frente a los poderes públicos, la igualdad entre las personas y la ilusión de que una vida mejor era posible hasta para los que menos tenían.

Intentos de recuperación

A ese honroso fin que siempre enarboló Benposta se agarraron tras la subasta sus últimos inquilinos, así como los herederos del sacerdote y muchos simpatizantes de la causa. Se hicieron incluso intentos para que fuese declarado Bien de Interés Cultural o para que el Concello de Ourense comprase los terrenos para recuperar el proyecto, pero nada de eso fue adelante.

Y es que aquella ciudad -que en sus mejores años llegó a presumir de contar con un circo cuyas actuaciones se demandaban desde cualquier parte del mundo, a tener un millar de habitantes y a disponer de un centro de primaria, secundaria, bachillerato y FP- afrontó la llegada del nuevo siglo tambaleándose. Llegó la polémica con la venta en dos ocasiones de parte de los terrenos y la pérdida progresiva no solo de población, sino también de apoyo social.

En 2004 Silva dejó Benposta y se cerró el centro educativo. Fue el principio del fin que llegó el 30 de marzo del 2016, cuando la Seguridad Social subastó la finca, que había sido embargada debido a las deudas que había contraído la asociación.

El importe de tasación de la finca se fijó en 1.520.037 euros y la única oferta, presentada por Autocares Alfer -empresa dedicada al transporte de viajeros por carretera- ascendió a 412.000 euros. Esta cantidad superaba el 25 % del precio inicial, por lo que la puja fue aceptada. Fin de una etapa.

«Por ahora no tenemos previsto ocupar la finca, la adquirimos en su día porque tenemos instalaciones muy cerca y pensamos que podría servirnos para ampliar el negocio, pero a día de hoy no hay nada sobre la mesa», reconocían esta misma semana fuentes de la empresa. Dejan claro, eso sí, que el futuro del terreno pasa por poner en marcha iniciativas «que sean realistas» y esperan que con el tiempo puedan poner en marcha «un proyecto bonito y atractivo» para Benposta.

La Fundación asegura que el asunto «está en tierra de nadie» y alude a la Justicia

Un año después de la subasta, algunos residentes de Benposta continúan en el recinto. Son apenas una veintena de muchachos que siguen teniendo permitido el acceso a la finca y que están a la espera de que se resuelvan los trámites que, a pesar del tiempo transcurrido, todavía parecen quedar abiertos en este proceso. Y es que la abogada de la Fundación Benposta, Ana Carnicero, asegura que a día de hoy el asunto está «en tierra de nadie» y que la justicia aún no se ha pronunciado sobre el recurso que presentaron hace ya algunos meses en la vía contenciosa en contra de la subasta celebrada el 30 de marzo del año pasado en la Seguridad Social de Ourense. «Lo que pretendemos es que la Justicia anule aquella subasta porque a nuestro juicio no cumplió la legalidad», explica la abogada, que hace alusión, entre otros motivos, a que el valor de adjudicación estuvo muy por debajo del que se había fijado en tasación. Afirma también que no se cumplieron otros trámites que debían haberse seguido, como el aviso a la fundación de que se iba a llevar a cabo la subasta. Esperan que la justicia aporte pronto alguna novedad.

Paradas desde hace ya meses llevan también todas las plataformas de apoyo que surgieron al calor de la noticia de la venta y que proponían proyecto.

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