Un ourensano en el «paddock»

Diego Portela recibió hace dos años la oportunidad de formar parte del circo de la Moto GP


ourense / la voz

El ourensano Diego Portela ya ha cumplido su sueño. Su amor por la velocidad le llevó a desplazarse hasta Jerez en muchas ocasiones para vivir en directo las carretas de Moto GP. Y su profesión le animó para, ni corto ni perezoso, ofrecer un día sus servicios a Pablo Nieto (hijo de Ángel Nieto). De esto hace dos años y Portela conducía entonces un autobús en la capital ourensana. «No le conocía de nada pero le vi y le hablé sin más. Le comenté que me gustaría trabajar ahí y que tenía el carné de camión. Un mes después me llamó, me dijo que buscaban gente para otro equipo», relata. Era el Avintia Racing de Héctor Barberá y Loris Baz, en donde hoy trabaja. Conseguida una excedencia de Urbanos de Ourense, que le ofreció la posibilidad de probar durante 15 días por si allí no encontraba su sueño, Diego comenzó una gran aventura. Actualmente acompaña al equipo en todas sus competiciones europeas. Y, además de conducir uno de sus camiones, se encarga de montar el hospitality, lugar en donde pilotos, ingenieros e invitados VIP disfrutan del tiempo de ocio durante las competiciones. «Hago de todo, conduzco el camión, monto el hospitality, trabajo detrás de la barra poniendo copas, sirvo la comida, friego los platos...», afirma. Un pase directo al paddock que muy pocos afortunados pueden disfrutar.

La temporada empieza en mayo y termina a mediados de noviembre, aunque entre medias la competición se desplaza a Asia y América, lugares a los que Diego no acude. «Esos meses son bastante ajetreados, con viajes en camión, avión... Si la carrera es en domingo, el lunes anterior a mediodía nosotros ya estamos allí, haciendo todo el montaje», explica.

Comenzó en el mundo de la Moto GP en la mitad del campeonato del 2015. Y recuerda con mucha nitidez ese primer día: «La primera carrera fue en Alemania. Me encontré con los compañeros en Barcelona y fuimos hasta Holanda en avión. Allí estaban los vehículos. Me dieron una llave y me dijeron: ‘Este es tu camión, conduce’. Cuando llegué a la pista colocamos todo y pensé que era el sueño cumplido. Me escaqueé un poco porque no daba crédito. Hice fotos, cotilleé un poco... Luego te das cuenta de que hay mucho trabajo que hacer. Poco a poco te vas acostumbrando».

Aunque afirma que el tiempo va frenando la emoción inicial, la sorpresa en el hospitality es continua. Y relata haber saludado y servido a gente como Brad Pitt, Michael Jordan o al rey emérito Juan Carlos. Hay que añadir a la lista los que hasta hace dos años eran solo sus ídolos: los pilotos.

Cuando todo el mundo está pendiente de la carrera, Diego no puede. Ese es el momento en el que debe servir a los invitados y patrocinadores aunque, como es natural, la vista se le desvía de vez en cuando hacia la pantalla. Ha podido recorrer muchas pistas, pero Diego sigue prefiriendo Jerez por el ambiente, aunque afirma que la de Mugello, en plena Toscana italiana, es la más bella. Estos días se encuentra en Alcázar de San Juan. Aunque falta tiempo para que dé comienzo la competición, debe tener el camión perfectamente preparado para el inicio de la temporada. Continúa su sueño.

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