«Animé a mi hijo a entrar en Amencer para que viviese lo que yo me perdí»

Varias generaciones de ourensanos pasaron por la asociación juvenil, que cumple 30 años


ourense / la voz

A Iago y Emilio los separan 32 años y los muchos cambios sociales experimentados en ese tiempo entre ambas generaciones. Pero los une, además del apellido y la relación paternofilial, una misma filosofía de ocio. No es que tengan precisamente los mismos gustos, es que ambos forjaron su concepto de diversión bajo el mismo sello; el de la Asociación Xuvenil Amencer.

Con todo, su experiencia con esta entidad orientada al ocio educativo siempre será distinta. Emilio Deaño Vilamarín tuvo su primer contacto a los 17 años. «Me perdí todo lo que está viviendo él; está haciendo lo que me hubiera gustado vivir a mí», señala este veterinario de 44 años que asegura que la suya era una generación perdida. «Lo único que hacíamos al salir de clase era ir a la sala Seara y echar allí horas jugando a las máquinas». Emilio recuerda exactamente cómo entró. «Se acercó a nosotros Mauricio Paniagua, uno de los salesianos que estaba impulsando esto, y nos tentó invitándonos a varios de la clase a jugar al Risk. Empezamos así».

Luego, una cosa llevó a la otra y la participación en un Campobosco, al que acudieron jóvenes de otras asociaciones de Galicia y de otros lugares de España, supuso el empujón definitivo. «Ver a tanta gente de nuestra edad, disfrutando y conviviendo en ese campamento, me impactó», señala. Comenzó entonces una vinculación más estrecha que le llevó a ejercer como animador durante más de una década, hasta que finalizó la carrera.

«A mí me forjaron un carácter y una manera de ser; incorporé unos valores. Y eso no te lo quita nadie», asegura, mientras reconoce que, cuando su hijo le comentó que iba a integrarse en uno de los grupos del colectivo le animó: «Quería que aprovechase una etapa que yo me perdí», dice.

Sin embargo Iago aclara que, aunque en casa hay fotos de Emilio cuando iba de campamento y ha escuchado alguna de sus anécdotas, no fue por él por quien se animó a entrar en Amencer. «Tenía compañeros que iban y me apetecía probar», aclara este adolescente que comenzó con ocho años en el primero de los grupos de edad en los que se estructura la asociación.

El caso de Iago y Emilio no es único. En Ourense muchas familias pueden contar que varias de sus generaciones han tenido como referencia de diversión y entretenimiento a esta entidad. Y son muchas más las que han tenido al menos a uno de sus integrantes. «Yo creo que en más del 75% de las casas ourensanas hay alguien que alguna vez ha pasado por aquí», señala Xulio César Iglesias, director del colectivo y una de sus caras más conocidas desde hace más de dos décadas.

¿Saber la cifra exacta de niños y jóvenes que han disfrutado de alguna de las actividades programadas en treinta años? Es, sencillamente, imposible. Aunque es fácil predecir que se cuentan por millares.

Oferta semanal y festiva

El pasado año, por ejemplo, solo el campamento urbano veraniego reunió a ochocientos participantes. Pero, al margen de esa cita -la más conocida de cuantas organiza la asociación- está la actividad cotidiana con un programa lúdico que ocupa tanto las tardes de las jornadas lectivas como los fines de semana. Juegos, actividades deportivas, apoyo educativo, ludoteca, talleres de guitarra, de ciencia divertida, de cocina, de animación a la lectura, salidas con visitas por la ciudad, a la nieve en invierno o a campamentos en la playa en verano... El listado es interminable y a él se suman acciones puntuales, relacionadas con celebraciones tradicionales -como el entroido, el magosto, los maios o la Navidad- y otras que, como el programa «A tope na ponte», o el de «Mañás de...» están orientadas a ofrecer a los padres mayor facilidad para conciliar la vida laboral y familiar en las jornadas en las que se produce un puente lectivo o desajustes horarios.

El último balance cerrado, el del ejercicio 2015, da una idea aproximada de los que pasan anualmente por la entidad. En ese año fueron la suma de participantes en todas sus actividades infantiles fue de 16.620 y en las juveniles hubo 9.294. A ellos hay que sumar los 413 voluntarios que se ocuparon de atenderles.

El próximo fin de semana Iago y Emilio, junto con otros muchos ourensanos de distintas generaciones, tendrá ocasión de encontrarse con los que fueron -o son- sus compañeros de juegos y sus monitores en los actos programados para celebrar el 30 aniversario de Amencer.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

«Animé a mi hijo a entrar en Amencer para que viviese lo que yo me perdí»