Un reconocimiento tocado por la polémica

Julian Pardinas pide a los políticos que no usen la violencia de género para la lucha partidista


ourense / la voz

La celebración institucional del Concello de Ourense del Día Internacional de la mujer estuvo marcada por la división y la polémica desde la cita matinal en el salón de plenos de la consistorial -en la que este año el protagonismo fue para las mujeres con discapacidad- hasta la vespertina, la entrega del Premio Clara Campoamor al fiscal Julian Pardinas en el Liceo de Ourense.

Solo Democracia Ourensana envió representantes a ambas citas. La ausencia de Ourense en Común era ya previsible tras las críticas que en los últimos días ha realizado esta formación por la entrega del premio al fiscal delegado de violencia de género, compartiendo el argumento de la Marcha Mundial das Mulleres que consideran que el galardón debe servir para ensalzar a mujeres y no debe ser recibido por un varón.

El PSOE, por su parte, avanzaba su ausencia de la cita con un comunicado a media mañana. Los socialistas argumentaban principalmente su no participación en lo «insuficiente» de un programa de actos «frívolo», con iniciativas que consideran «desconectadas da realidade e da reivindicación social do papel da muller», centrado «na práctica do deporte» y que refleja «a falta de sensibilidade e compromiso de Sofía Godoy coa igualdade».

La concejala aludida valoraba el plantón por la mañana como «un tema totalmente político en un asunto que, a mi entender no debería de llevarse nunca a ese terreno». Y por la tarde se convertía en el blanco de los gritos de los participantes en la manifestación convocada por la Marcha Mundial das Mulleres que, tras concluir su recorrido previsto en el jardín Padre Feijoo, acabó desplazándose a la entrada principal del Liceo donde, a esa hora, terminaba el acto de entrega del premio.

Entre gritos de «donde están que non se ven, as mulleres do PP» y «Sofía dimisión», los participantes esperaron durante quince minutos la salida de alguno de los protagonistas. La única que lo hizo por la puerta principal fue precisamente la concejala, que fue abucheada y seguida durante algunos metros por un grupo de participantes en la marcha.

Así concluía una entrega en la que el protagonista involuntario de la polémica, Julián Pardinas, había manifestado su gratitud por un premio que, dijo, considera especial por ser «de mi ciudad». Pardinas aguantó la emoción durante la proyección de un vídeo en el que aparecían testimonios de mujeres víctimas, compañeros de profesión, abogadas y la responsable de la casa de acogida de mujeres maltratadas alabando su implicación y su dedicación -intercaladas con fragmentos de una entrevista suya y felicitaciones del alcalde, la concejala o la delegada del PP para cuestiones de género, María Antonia Rilo-. Agradeció el reconocimiento que, según dijo, considera de todo el equipo que trabaja en la fiscalía. «Yo soy uno, pero somos muchos, no solo fiscales sino personal auxiliar», abundó.

Julián Pardinas, que recordó que en estos veinte años al frente de la fiscalía se ha entrevistado con centenares de víctimas hizo dos ruegos: «Uno a la clase política. La lucha contra la violencia de género y en pro de la igualdad nos atañe a todos. No puede estar en la diatriba política permanentemente. Requiere de un pacto de estado porque si algo queremos conseguir debemos de remar todos en la misma dirección». La segunda petición se dirigió a los medios de comunicación «que tienen una importante responsabilidad en esta materia porque también les corresponde la labor educativa», dijo.

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