«Buscamos echarle una mano al cerebro sin cirugía»

Ofrece hoy una charla sobre el uso de la estimulación cerebral no invasiva para tratar algunas patologías


El neurofisiólogo Javier Cudeiro Mazaira (Ourense, 1960) es catedrático en la Universidad de A Coruña y dirige el Centro de Estimulación Cerebral no Invasiva. Hoy ofrece una charla en el Ateneo (20,15 horas) sobre la aplicación de estas técnicas.

-¿En qué consiste la estimulación cerebral no invasiva?

-Son técnicas que pueden cambiar el funcionamiento de las neuronas del cerebro sin necesidad de hacer cirugía. La cirugía es muy importante para tratar algunas enfermedades, pero lo que se busca con el avance tecnológico en este sentido es echarle una mano al cerebro sin hacer cirugía. La tecnología actual permite ya hacer muchas cosas y con los nuevos equipos actuamos de forma muy localizada y precisa.

-¿Cómo funciona?

-Hay varios tipos de técnicas. La más potente, sin duda, es la estimulación magnética transcraneal. En palabras sencillas, se trata de colocar una bobina de estimulación, del tamaño de una mano, y lo que hace este aparato es generar un campo magnético intenso y crea en el interior del cerebro un campo eléctrico, que es el que actúa sobre las células nerviosas. El campo magnético no produce ningún dolor para introducirse en el cerebro y lo que se consigue con el campo eléctrico que se genera dentro, que tampoco produce dolor, es activar las neuronas: las que están apagadas, como es en el caso en la depresión, podemos ponerlas a funcionar; y si algunas están demasiado activas, como ocurre por ejemplo en la epilepsia, podemos hacer que se callen un poco; dicho coloquialmente.

-¿Qué patologías tratan?

-Trabajamos principalmente en casos de depresión resistente; es decir, aquella que no responde a la medicación y en la que esta técnica está dando muy buenos resultados. También se utiliza y funciona muy bien para los trastornos obsesivos compulsivos, para el dolor neuropático, como puede ser el del trigémino en la cara; o en rehabilitación de pacientes que han tenido un ictus y a los que les cuesta recuperar la movilidad o tienen afasia, es decir no pueden hablar.

-¿Los pacientes que atienden son de toda Galicia?

-Recibimos pacientes de toda Galicia, de toda España y de fuera de España. La razón es que, en nuestra comunidad y en toda la zona norte de España solo existe este y en el resto del territorio nacional no hay muchos que tengan las correspondientes acreditaciones que certifiquen la competencia.

-¿Es un centro público?

-Lo es en el sentido de que está participado por la universidad, pero de momento los servicios que ofertamos son privados porque, hasta ahora, ni el sistema público de salud ni las aseguradoras, han querido entrar en la financiación para cubrir los gastos. A pesar de que se ha intentando y se sigue intentando, aparentemente no estamos en el mejor momento para gastar dinero en técnicas que ellos consideran nuevas, aunque no lo son tanto porque llevan más de catorce años utilizándose en otros países. Así que los pacientes no llegan porque nos lo derive, por ejemplo un hospital; sino que vienen por propia iniciativa. Supongo que en el futuro cambiará, pero hoy la realidad es esa.

-¿Y usted cree que al sistema público la inversión le sería rentable?

-Obviamente sí. Estamos hablando de patologías que son bastante frecuentes y que en muchos casos suponen un consumo de recursos públicos, en atención en las consultas y en medicamentos, de por vida.

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