«Los ourensanos son los que más gusto tienen de toda Galicia»

La propietaria de la tienda Curra lleva casi cuarenta años al frente de su negocio


ourense / la voz

Ella es Mabel Martínez Delgado. Seguramente en Ourense muchos la conocerán como «Curra», la propietaria de la tienda de ese nombre que ha vestido a varias generaciones de ourensanas. Aunque nació en Asturias, lleva en Ourense 40 años. Su padre, de Calvos de Randín, emigró para trabajar en las minas de carbón y cuando el terminó su vida laboral, decidió volver con toda su familia e instalarse en la capital. Mabel tenía entonces 17 años, una edad difícil por el desarraigo. «Recuerdo que estaba tremendamente triste por el cambio. Era una adolescente. Era una edad difícil para asimilarlo. Pero entendí que él buscaba sus raíces y para nosotros, una solución. Vivíamos en un pueblo pequeño de Asturias y nos vinimos para Ourense capital. Entiendo que todo tiene un motivo», afirma.

Explica, con algo de resignación, que en aquellos tiempos a los padres nos les parecía que los estudios fueran necesarios para las mujeres, así que en cuanto llegó, buscó trabajo en aquello que ya le apasionaba: la moda. «El primer trabajo que tuve fue en Ramos Shop, ya en tema de la moda, que siempre me ha gustado. Entonces estaba el fundador, Benito Ramos Tejeiro. Me gustaba mucho y ellos lo debieron de notar», relata. Allí le enseñaron todo. «Fue mi escuela», afirma. Tanto, que cuando cumplió 23 años, decidió dar el salto. Tener su propio negocio. «Me apoyaba mucho mi marido, de aquellas ya estaba casada, que era muy emprendedor y tenía muchas agallas. Yo tenía las virtudes y él, el arranque. Éramos un buen tándem».

En el mismo lugar en donde sigue su tienda, en la calle Concordia, inició su primer negocio, de ropa de niños. «La tienda era pequeña y la persona que estaba antes ya trabajaba en este sector con muy buenas marcas. Aproveché la falta de oferta de este tipo de ropa, las buenas marcas. Porque empezaba de la nada», explica. Fue una tienda que en su día llamó la atención. Era diferente. «Se hablaba de ella en toda España. Tenía primerísimas calidades, marcas. Me lo curraba mucho. Iba al País Vasco a Cataluña... adonde oía que había lo mejor. Estaba muy entregada», relata Mabel.

Pero los tiempos cambiaron. Y las niñas ourensanas, sus clientas, crecieron. «La segunda generación de madres ya no era la que gastaban todo en los niños. Cambió el sistema. Empezaron a entrar marcas comerciales, franquicias y empresas grandes. Se empezó a notar el cambio». Habían pasado 15 años y necesitaba dar una vuelta. Fue cuando decidió vestir a la mujer, llegando a tener en la ciudad cuatro tiendas. «Quemas una etapa de tu vida y te sientes de otra manera. Ya tenía una buena base y llegué a tener - y tengo- marcas pioneras. Esto es como el amor, vas cambiado para vitalizarlo», dice.

Y aunque en todo este tiempo, cuarenta años, ha cambiado mucho el comercio local en la ciudad, asegura que los vecinos siguen optando por la calidad y las buenas marcas. «Los ourensanos son, en general, la gente que más gusto tiene de Galicia. Es una ciudad señorial y fina, la gente tiene mucho gusto, no se ha perdido», subraya. Quizás, indica, se gasta menos debido a la crisis, que también le ha afectado. «Tengo clientas de muchos años y muy buenas. Lo que pasa es que igual que yo notan la gran crisis que vivimos. Hoy ya tienen hijos, algunos estudiando en ciudades lejos de Ourense, y tienen unos gastos que no tenían antes».

Su primer trabajo fue en la tienda Ramos Shop, para ella toda una escuela de la moda

Ha vestido a varias generaciones de ourensanos. Primero a niños y ahora a mujeres

«Quiero jubilarme de mi negocio sin disminuir en nada la calidad de todos estos años»

Tiene 60 años y ya ve cerca la jubilación. Mabel Martínez Delgado no quiere que el cierre se produzca poco a poco. Que se note en su trabajo: «Quiero jubilarme de mi negocio sin disminuir en nada la calidad de todos estos años». Consciente de los difícil que está ahora el comercio local, no piensa en que sus dos hijos puedan continuar con el negocio. En este sentido, afirma contundente: «No quiero, hoy no es un regalo darle a un hijo un negocio como este». De todas maneras, ellos ya han tomado otros caminos.

Luis, el mayor, se ha embarcado en el proyecto de viajar por el mundo de la mano de Médicos sin Fronteras para ayudar a los que más lo necesitan. Construyendo, incluso, un orfanato en Camerún. La pequeña, Cristel, todo un ejemplo de superación. Nacida en Camerún y adoptada por Mabel, llegó a Ourense con 11 años sin saber ni una palabra de español. Hoy, tras superar con creces todos sus estudios, trabaja en comercio exterior en una importante empresa de bebidas de Galicia. Son, para Mabel, su mejor regalo y su orgullo. Aunque en su vida también está Roque. Un perro lanudo que la acompaña allí adonde va.

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