«El color verde identifica al Ribeiro»

El consejo regulador cambia después de cuarenta años la imagen de su precinto de garantía, del cual desaparecen las referencias gráficas a Ourense y a Ribadavia

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ourense / la voz

Cuarenta años ha durado el escudo de Ourense en la contraetiqueta del consello regulador del Ribeiro. Los vinos que se embotellen a partir de febrero de este 2017 ya lucirán una nueva imagen, de la que desaparece no solo el escudo de Ourense, sino también el de Galicia y los trece roeles del castillo de Ribadavia. De la primera etiqueta de 1977, cuadrada y grande, luego complementada con una tirilla notablemente más estrecha, solo resiste el escudo del consello regulador, con la referencia «Ribeiro, garantía de origen» y ahora un discreto perfil de Galicia, aparte de la marca de la Real Casa de la Moneda, la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, de cuyos talleres saldrán las precintas que garantizan al consumidor el origen de los vinos del Ribeiro. Del diseño de la nueva contraetiqueta es responsable un equipo de la agencia viguesa Incubarte, con Jaime Díaz como director creativo. Tenía que ser, según explicó ayer, «algo sencillo, pero con personalidad», con apuntes de modernidad y el aprovechamiento de los avances que se han producido en los últimos años. Con todo, Díaz tuvo claro desde el principal que la contraetiqueta no podía ser «la chica de la película», es decir, que debería lucir, pero sin sombra a la imagen que cada bodega o cosechero desee ofrecer a sus marcas de Ribeiro.

En cuarenta años, según explica Jaime Díaz, «se han producido grandes cambios en los códigos visuales, tipográficos y cromáticos». La tirilla es fruto de esta evolución. En su tercera parte, a la izquierda, sobre un fondo verde se ha situado el escudo del consejo regulador. Verde, según aclaró ayer el creativo ante Felicísimo Pereira y Cristina Alcalá, presidente y gerente del consejo regulador, porque este color «identifica al Ribeiro» y es también el de la vegetación asociado a la fertilidad y a la esperanza.

Aparte de los elementos de seguridad que ha incorporado la Fábrica Nacional de Moneda y Timbres: unos visibles y conocidos, pero otros ocultos, para dificultar la falsificación, las otras dos terceras partes lucen un fondo blanco sobre el que sobresale el nombre de Ribeiro y justo debajo la referencia a «garantía de origen» con letras mayúsculas.

La nueva etiqueta del Ribeiro, que empezará a circular desde febrero, llega en un momento en el que se cumplen sesenta años de la aprobación del primer reglamento de la denominación de origen. Y este año, además, se han incorporado cambios en el pliego de condiciones para, entre otras cosas, amparar la producción y comercialización de vinos espumosos, aparte de los tostados, blancos y tintos.

La introducción dela nueva contraetiqueta del Ribeiro, que el consejo empezará a entregar en las próximas semanas, acabará con la actual, a la que, de todos modos, le quedarán tantos años de vida como los vinos de las últimas vendimias que hayan sido elaborados con vocación de guarda y pelea contra el calendario. A juicio de los responsables del consejo, la convivencia de las etiquetas se prevé armónica, al ofrecer la nueva una imagen pulcra, sin estridencias.

Desaparecidas las referencias explícitas a Ribadavia y también a Ourense, el escudo de Galicia se ha sustituido por una muy discreta imagen del perfil de Galicia en verde, con un punto blanco en el interior que permite situar de forma genérica la zona de producción de la denominación de origen Ribeiro.

La tirilla, por cierto, se empezó a introducir en el año 1992, conocida como etiqueta de exportación, con el objetivo de liberar espacio en la parte trasera de la botella para que las bodegas pudieran introducir apuntes de cata y otros mensajes, entonces valorados por los consumidores.

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