«Educar no es hablar; es generar hábitos»

El psicólogo forense Javier Urra ofrece una conferencia esta tarde sobre las claves de la educación para la infancia actual


Ourense / La Voz

Javier Urra estará esta tarde (20.00 horas) en la sede de Afundación en Ourense para ofrecer una conferencia que titula «La educación, la mejor de las vacunas». Urra, psicólogo forense de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia -actualmente en excedencia-, es presidente de la Asociación Iberoamericana de Psicología Jurídica, terapeuta, director clínico del programa RecUrra Ginso y docente. También ha escrito varios libros sobre las problemáticas de la infancia y la juventud actual y los retos que suponen para progenitores y tutores. El último lleva por título «Primeros auxilios emocionales para niños y adolescentes»

-¿En qué consisten esos primeros auxilios?

-Es un libro que ofrece a los padres y educadores vacunas y antídotos. En mi época, en España los niños morían de tuberculosis, tenían polio y otras enfermedades que hoy se han erradicado. Pero hay otros problemas: casos de depresiones, niños con un alto grado de estrés y ansiedad, y otros que no es que utilicen las nuevas tecnologías, es que viven en ellas. De lo que se trata es de saber cómo vacunar a los niños de la sociedad actual para que tengan un proyecto de vida, para que no sufran un vacío existencial, para que entiendan que lo importante es el tú y no el yo.

-Dice que la educación es la mejor de las vacunas pero, ¿para qué?

-Para entender la vida y no exigirle más de lo que la vida puede dar; para ser una persona amable con uno mismo y agradable para los demás. La educación es la mejor de las vacunas contra el acoso escolar, contra la violencia de género, contra ser abducido por la yihad y, en general, por otros grupos radicales; o para no caer en adicciones como el juego. Y es la mejor de las vacunas para no tener ideas autolíticas o incluso conductas suicidas.

-Vivimos en una sociedad con un nivel de formación mayor que las anteriores, se supone que tenemos más educación.

-En España el 40 % de la población reconoce que no lee nada y eso es bastante gráfico del nivel de incultura que tenemos. Lo cual, por otro lado, es difícil de entender en una sociedad avanzada con un sistema educativo universal.

-¿Estamos peor que antes?

-No. En general el mundo avanza, mejora y mucho. Yo he sido patrono de Unicef y hoy el agua potable está llegando a casi todos los sitios del mundo, la esperanza de vida aumenta rápidamente, el número de mujeres que hay en los parlamentos se ha multiplicado, la salud infantojuvenil en el mundo mejora día a día. Cualquier aspecto que mires lo demuestra, incluso las muertes por terrorismo y violencia han bajado muchísimo. Pese a que hoy veamos los casos que, como Siria, por ejemplo, que son terribles; pero no estamos en una guerra mundial, como fueron la primera y la segunda. El avance de la sociedad también lleva a que esté más alerta ante determinadas situaciones, como el acoso escolar o la violencia de género, que han existido siempre, pero que hoy cada hecho que se produce es portada del telediario porque estamos más sensibilizados y tenemos el reto de intentar erradicar esas lacras.

-¿Qué hacemos mal?

-Bueno yo no creo que todo el mundo esté haciendo las cosas mal. Al revés, creo que en una amplísima mayoría las cosas se hacen bien, lo que sucede es que hay que aprender a relativizar la información. Hoy nos enteramos de crímenes o delitos en cualquier parte del mundo, pero eso no significa que todos seamos delincuentes. No se puede pedir que todo sea perfecto, ni que creamos que todo el mundo va a ser bondadoso y bueno. Pero tampoco lo contrario. A nadie se le ocurre quedarse encerrado en casa y no ir a donde tiene que ir porque un avión puede caerse o un coche pueda tener un accidente. Hay miles de aviones volando a cada instante en el cielo y millones de coches circulando. Pero los accidentes existen. Hay que educar en que la vida es riesgo pero también es belleza y, sobre todo, hay que aprender a educar para esta sociedad a nuestros hijos y hacerlo con hechos.

-Póngame un ejemplo.

-Hoy el 50 % de la población española se separa. No se trata de entrar en juicios de valor, es una realidad. Pero ¿preparamos a los niños para entender los procesos de separación; para que cuando sean mayores si un día su pareja les dice que se va porque no le quiere, entienda que no puede obligar a otra persona a quererle? Si estoy en una habitación en la que la puerta se abre desde dentro y pido a un niño que salga fuera y abra la puerta, me dirá que no puede. Pues eso es educar, hacerle entender que en la vida hay cosas que tú no vas a poder hacer desde fuera, porque son desde dentro; que uno no puede imponer su voluntad siempre sobre el otro. Educar, para mí, es llevar a los niños al hospital con otros niños muy enfermos y decirles que algunos de ellos se van a morir, que esto es la vida; que es injusta. Educar es enseñar qué es el deber, y llevarles a ir a ver a la abuela que tiene alzhéimer. O enseñarles a estar en soledad. Pero eso no se consigue solo con decir palabras; es ir unos días de campamento y entonces verás que hay tormentas y que hay días que pega el viento; momentos en que te sientes triste y solo porque no tienes a tu lado a quienes habitualmente te acompañan. Educar no es hablar, es generar hábitos.

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