«Le daría casi un sobresaliente a la mayoría de funcionarios del Concello»

Lamenta que en los partidos políticos no se tenga más en cuenta a las bases


ourense / la voz

Si hay una persona que conoce cada rincón de la casa consitorial de Ourense ese es José Luis Valcarce Baiget. Su vida profesional estuvo vinculada al Concello de Ourense desde 1966 hasta mediados del año pasado. Ha visto pasar a catorce alcaldes y presume de que la oportunidad de ver la vida municipal desde tres perspectivas distintas -funcionario, líder sindical y político- le ha permitido crecer como persona. «Tengo para escribir un libro de anécdotas del Ayuntamiento de Ourense», explica. De todos los regidores con los que coincidió -desde David Ferrer hasta Agustín Fernández- asegura que cada uno dejó su impronta aunque titubea al señalar al que desde su punto de vista hizo una transformación más profunda de la ciudad: Manuel Cabezas. «No tengo ninguna duda. Y eso que me enfrenté mucho con él, pese a que éramos buenos amigos, para conseguir una buena mejora laboral y económica para los funcionarios del Concello. Conseguí hacer la primera RPT y unos buenos acuerdos reguladores con mejoras sociales para los funcionarios. Me impliqué mucho en esa lucha».

Tras medio siglo en el Concello de Ourense no duda en salir en defensa de los funcionarios. «Siempre están en boca de todo el mundo, porque tienen un trabajo envidiable en el sentido de que es un puesto fijo y sin tener que hacer horas extra. Puede haber excepciones, pero el mal funcionario existe muy poco y no es un ejemplo que sigan los demás. El funcionario del Concello de Ourense trabaja mucho, es responsable y merecen para mí sino un diez, sí un ocho, cerca de un sobresaliente, la mayoría de ellos».

Pero la trayectoria vital de José Luis Valcarce Baiget no se entendería sin la política. Intentó en dos ocasiones entrar en la corporación liderando las candidaturas de Unidad Ourensana (1999) y Terra Galega (2007). En ambas ocasiones se quedó cerca del umbral de los 2.000 votos. Cuatro años después se integró en la lista del Partido Popular encabezada Rosendo Fernández. «Siempre fui del PP [abre la cartera para sacar un carné del partido fechado en 1992] aunque un poco rebelde, desde el punto de vista de que no me gustan las cosas que no salen desde las bases. Los afiliados son lo más importante, pero ahora por desgracia solo están para que vayan de interventores en las mesas y para buscar los votos», asegura. A la hora de definir su ideología política, Valcarce Baiget resume: «Yo soy de derechas, no me puedo considerar de izquierdas, pero tampoco soy de una derecha recalcitrante. Soy una persona que va con los tiempos y bastante liberal».

De los cuatro años que pasó en política, le quedó la pena de no gobernar y, pese a no querer levantar ampollas, Valcarce Baiget tiene claro por qué no se ganó la mayoría absoluta en el 2011: «En aquel momento hubo ciertas desavenencias dentro del propio partido y no conseguimos la mayoría porque había ciertos roces internos». Sobre el equipo liderado por Rosendo Fernández en la oposición solo tiene buenas palabras: «Los once concejales estábamos muy unidos. Rosendo es un hombre que sabe dirigir y que lo tengo como un gran amigo. Recibí grandes broncas de él, pero siempre fueron constructivas. Es un hombre inteligente, gran persona y me merece un gran respeto».

Retirado de la política -no esconde que le hubiera gustado continuar- y jubilado en el Ayuntamiento de Ourense, Valcarce Baiget se centra ahora más que nunca en estar con su familia y en una intensa vida social. Casado, con dos hijos y cinco nietos se muestra como una persona muy pegada a los suyos: «Tengo una familia maravillosa y una mujer que es el timón de toda la familia».

Informático en una época en la que solo había cuatro ordenadores «importantes»

De las tres facetas que han marcado la vida de José Luis Valcarce Baiget la menos conocida es la funcionarial. Pese a ello asegura que nunca la abandonó del todo hasta el día en que se jubiló. Recuerda como si fuera ayer el día que entró en el Concello como empleado público. Era alcalde David Ferrer. «Fui durante casi 23 años responsable de la informática en el Ayuntamiento de Ourense. Mecanicé gran parte de los servicios para lo que tuve que ir a Oviedo a un curso durante dos años en tiempos de Ricardo Martín Esperanza. En aquel momento solo había cuatro ordenadores importantes en Ourense: el de la Caja de Ahorros, el de Caja Rural, el de Alfonso Pérez y el del Ayuntamiento. Fuimos los primeros en montar un IBM, que era unos equipos muy importantes y potentes». Asegura que guarda un gran recuerdo de toda esa etapa y que para él es todo un orgullo haber llevado a cabo todo ese trabajo hacia la modernización del Concello.

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