«Una consulta puede evitar conflictos»

p. seoane OURENSE / LA VOZ

OURENSE CIUDAD

Ángeles Ferreira, en la entrada al edificio judicial de O Couto, un lugar de visita casi diaria.
Ángeles Ferreira, en la entrada al edificio judicial de O Couto, un lugar de visita casi diaria. santi m. amil

La abogada recomienda como norma que se pida consejo y asesoramiento antes de suscribir documentos que puedan comprometer e hipotecar futuras actuaciones

21 feb 2016 . Actualizado a las 17:04 h.

Para Ángeles Ferreiro Pazo empezó una nueva vida en enero de 1980. Llegó entonces a Ourense. No fue una elección personal, sino una decisión condicionada por las circunstancias. Aquí se ha quedado, aquí han nacido sus hijos y aquí tiene su vida. Podía haber vuelto a su Vigo natal, pero decidió que no, que le gusta estar aquí. Y que es feliz. «La hospitalidad que mi marido y yo encontramos en Ourense, cuando llegamos recién casados, nos ha ganado», afirma abiertamente. Es una ourensana más, que confiesa haberse visto desbordada por la amabilidad de los primeros momentos, que siempre son los más delicados y los que, al final, acaban marcando. «Gente que no te conocía prácticamente de nada, te ofrecía su casa. En otros sitios no ocurre».

Ángeles Ferreira es abogada. Llegó a Ourense cuando Ramón Ángel Fernández Sobrino se incorporó al equipo docente de la escuela de Magisterio. Se licenció y se estrenó como pasante en el despacho que dirigía el fallecido Emilio Atrio. «Entré recién terminada la carrera. Entonces empezabas a trabajar en el mundo real sin haber tenido un proceso previo de aprendizaje práctico y eso se notaba. Preparar una demanda te hacía sudar. Visto con distancia, valoras mucho el rodaje. En aquel despacho no solo aprendí mucho de la profesión, sino que me abrió muchas puertas en la ciudad».

De aquella primera etapa, que la llevó a formar parte de la junta de gobierno del colegio profesional de abogados, primero con el propio Atrio Abad y después con González Trigás como decanos, dio el salto al despacho propio, que en realidad lo fue compartido, con Concha Gutiérrez. «Fue sorprendente. No nos conocíamos absolutamente de nada y por eso es más llamativo, si se quiere. Supimos una de la otra y coincidió que buscábamos despacho e independencia. Duramos muchos años juntas, hasta que Concha decidió abandonar el ejercicio profesional de la abogacía. Era el año 2006, había llegado, entonces sí, el momento del despacho propio y Ángeles, que para entonces no solo tenía una mayor experiencia sino que había ampliado conocimientos, buscó local y abrió despacho en unas galerías de la calle Valle Inclán, con acceso desde la calle.

«Me costó la decisión, pero hoy solo le veo ventajas. Es un lugar cómodo, sin escaleras, al que puede llegar cualquier persona, aunque se trate de alguien mayor o con limitaciones de movilidad» resalta la abogada, que también es administradora de fincas y que en el año 2010 recibió de manos del entonces ministro de Justicia, Francisco Caamaño, la medalla colegial por el cuarto de siglo de ejercicio. Siempre en Ourense. Ni valora otra opción.

¿Especialidad? «Me gusta sobre todo la jurisdicción civil. Me encanta trabajar y pensar asuntos relacionados con arrendamientos, por ejemplo», dice Ferreira Pazo, que es de las que escuchan, pide al cliente los papeles que considera necesario solicitarle, y cuando tiene todo, si se trata de un asunto de carácter fiscal o laboral, lo desvía a compañeros a quienes concede que conocen mejor que ella esos campos.

Casi todas las teclas

Descontado laboral y fiscal, nada la asusta. Lo que sí confiesa que le duele es ver cómo, en más ocasiones de las deseables, se encuentra con que el cliente cuyos intereses va a defender, firmó lo que no debía con anterioridad.

«No dejo de repetirlo. Se lo digo a los clientes, a quienes pueden serlo, o no lo serán nunca: antes de firmar algún documento, conviene leer y buscar asesoramiento. Lo que llega mal hecho, no solo es más difícil de arreglar, sino que va a tener un coste más elevado. Una consulta puede evitar conflictos». Lo cual no significa que ella, según admite, lo lea todo. Los papeles de los bancos, por ejemplo: qué pereza!

Quién es. Abogada. Ángeles Ferreira nació en Vigo. Lleva en Ourense desde 1980.

Su rincón. Hasta hace un año, su vida profesional giraba en torno al palacio de Justicia, en Concepción Arenal. Ahora está en el nuevo edificio judicial. Pensó en el Milenio, pero optó por la polémica construcción.