El ocaso del Pabellón


Para los ourensanos el Pabellón, así en mayúsculas, siempre será un referente deportivo. Cientos y cientos de vecinos nos hemos iniciado en la práctica deportiva en las instalaciones de Os Remedios. Quien más y quien menos soltó sus lágrimas en la piscina interior cuando tocaba aprender a nada y uno nunca veía el momento de lanzarse al agua. Tampoco se olvidan las pachangas en las pistas exteriores (si había suerte y quedaba un hueco libre en la pista central, mejor) o los partidos ya federados en el afortunadamente superado campo de tierra de fútbol once. Por aquellos recuerdos y sobre todo por las futuras generaciones de deportivas, el Concello de Ourense no puede mirar hacia otro lado en el cuidado del recinto. Obviamente, no es una cuestión de unos meses, ni tan siquiera de unos años. La decadencia al pabellón de Os Remedios llegó, como suele suceder con estas cosas, casi sin que uno se diera cuenta. De repente, la instalación envejeció y los sucesivos parches no son suficientes. Los responsables de un recinto de finales de los sesenta reconocen que necesita una reforma integral y es lamentable que hubiera una partida económica de casi 700.000 euros para solucionar muchas de sus carencias y que no se ejecutase por la inacción del gobierno anterior que estaba más pendiente de sus guerras internas. Quizás también haya llegado el momento de plantearse el modelo que se quiere para Os Remedios y si una instalación municipal con precios bonificados debe de centrar todavía más sus esfuerzos en las escuelas deportivas y dejar a un lado las funciones de un gimnasio tradicional.

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