El jeroglífico electoral


Las elecciones que tenemos en el horizonte resultan tan atípicas que ni siquiera estoy segura de que el día 20 por la noche los ciudadanos (los de siempre, no los naranjas) nos quedemos con la clásica sensación de «Han ganado todos». Habrá que esperar, como siempre, porque ni las sensaciones ni las encuestas servirán de nada una vez que tengamos sobre la mesa el escrutinio. Pero la demoscopia tiene la virtud de ir avanzando tendencias y, sobre todo, de permitirnos ver el paisaje a los que nos asomamos a la ventana de la campaña. Están los campeones, están los prudentes, están los que se suben a la parra, los que esconden la cabeza como la avestruz y los que cruzan los dedos. De todo hay. No debería ser la única utilidad de las encuestas que, al final, aunque no tengan razón, sí dan pistas. A los que se presentan y a los que tienen que elegir. En Ourense, desde luego, tras los sondeos pueden esconderse lecturas que, si uno quiere ser sincero consigo mismo (y me refiero a las organizaciones, fundamentalmente), no puede dejar de hacer.

Si al PSOE las municipales ya lo defenestraron, las encuestas -como la de Sondaxe para la edición ourensana de La Voz de Galicia- no le son tampoco propicias en las generales. Si no pillaron a la primera que los que fueron sus votantes no están satisfechos quizás deberían ir tomando nota de cara al futuro, si quieren tenerlo. Ya lo están haciendo, seguro, quienes dentro del propio partido no se disgustarían por unos malos resultados.

Tampoco parece, y solo lo dice por ahora la demoscopia, que los nacionalistas convenzan. El BNG desapareció del Concello de Ourense en junio y la fórmula Nós, en la que se integró, no se despeja con un resultado precisamente positivo en las encuestas.

Despunta Ciudadanos y será porque a la gente le gusta Albert Rivera. ¿No dicen que en las municipales se vota a la persona y en las generales a la marca? Pues algo así debe ser en Ourense, teniendo en cuenta el perfil discreto, por decirlo de algún modo, de la número uno de la formación. ¿Saben cómo se llama?

En Marea también asoma la cabeza al activarse el modo sondeo y habrá que ver cómo navegan los votos que en las municipales dejaron a la marea ourensana en tres concejales, con menos tirón que en otras ciudades gallegas que no tienen a Jácome.

Si el jeroglífico electoral era difícil de resolver en los días previos a las municipales, ahora la situación sigue siendo parecida. Parece complicado adelantarse, también por el elevado número de personas que no saben qué van a hacer. Pero si difícil es hacer previsiones más difícil será votar. Ahí están los indecisos y los que se van a abstener. Un montón.

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