«No me dieron un Grammy por el acordeón sino por el nivel musical»

Brais Capelán OURENSE / LA VOZ

OURENSE CIUDAD

El acordeonista estuvo este mes en Ourense y habló de su trayectoria en diversos foros.
El acordeonista estuvo este mes en Ourense y habló de su trayectoria en diversos foros. Santi M. Amil

Tiene el objetivo de que su instrumento se enseñe en Berklee, donde estudió

29 nov 2015 . Actualizado a las 09:21 h.

Víctor Prieto (Vistahermosa-Ourense, 1975) es uno de los mejores acordeonistas del mundo. Un Grammy y las múltiples colaboraciones con grandes artistas mundiales lo corroboran. Desde que decidió hacer la maleta y poner rumbo a Boston, hace más de veinte años, ha conseguido rodearse de los mejores artistas del mundo del jazz. Ahora vive en Nueva York (donde al principio tuvo que lidiar una dura batalla con las cucarachas: «Mi primer piso estaba lleno») junto a su esposa y su hija, a la que habla en gallego para «que se le acostumbre el oído», pues todos los años vuelve a Galicia con su familia para disfrutar de su tierra natal.

-¿El acordeón fue el primer instrumento que tocó?

-Yo empecé con el órgano, después toqué el piano y a los nueve años empecé con el acordeón, pero llevo tocando desde los cinco años más o menos.

-¿Supo que ese era su instrumento?

-Hasta los doce años no supe si iba a seguir tocándolo. La verdad es que fue el instrumento al que más tiempo le dediqué. El resto estuve unos meses y acabé dejándolo.

-¿Cómo fueron sus primeros años fuera de Ourense?

-Con 17 años me fui a estudiar jazz a Santiago y, después, hice una audición para el Berklee Collage of Music de Boston y me la concedieron. Me fui a Estados Unidos en el 1998.

-¿Era habitual que se concediesen este tipo de becas a acordeonistas?

-De hecho, soy hasta ahora el primer y único acordeonista que ha cursado estudios de jazz con un acordeón en el Berklee College of Music de Boston.

-¿Cómo vivió personalmente irse a vivir a Estados Unidos con apenas veinte años?

-Estupendamente, la verdad. Estaba en un sitio nuevo y no hablaba nada de inglés. Mis compañeros de piso eran mis traductores. Otros gallegos sí que tenían morriña pero yo estaba contento de estar allí. Bueno, la verdad es que los dos últimos años ya estaba algo cansado de estar en Boston.

-¿Llamó la atención de los maestros en la escuela?

-De hecho, cuando llegué a Boston el primer día con el acordeón los profesores del departamento de piano no se lo creían. Aún me recordaban la semana pasada que dijeron: «Esto tiene que ser una broma».

-Pero usted la prueba de acceso la hizo con acordeón.

-Pero es diferente. Los encargados de las audiciones son personas que viajan por todo el mundo en busca de músicos. Aunque yo hiciese la prueba a acordeón y me concediesen la beca por ello, en Berklee no existe como materia en sí. No puedes cursar estudios de acordeón.