Le piden 3 años y medio de cárcel por reenviar dinero desconocido a Ucrania

Acusado de blanqueo de dineros y receptación, el implicado dijo desconocer que las cantidades procedían de sustracciones


Blanqueo de capitales y receptación son los dos delitos que el ministerio público imputa a un hombre que recibió en una cuenta bancaria dinero de origen desconocido, que luego reenvió a un destino que tampoco conocía personalmente, en Ucrania. Llegó ayer al banquillo de acusados de la Audiencia de Ourense Miguel N. B., de 54 años, tras ser fácilmente detectada su intervención en dos sustracciones de dinero en cuentas de una oficina de Barclays en Tenerife y otra de Banco Pastor en Ourense. Los cacos obtuvieron 11.000 euros.

La mecánica de este tipo de fraudes cometidos por mafias, en la que el intermediario generalmente obtiene una comisión, tiene como perjudicados últimos a clientes confiados, que ven atacadas sus cuentas, en ocasiones al responder a correos electrónicos fraudulentos en los que se solicitan claves de acceso a cuentas por Internet o teléfono.

El acusado, que dijo haber respondido a una oferta de trabajo como comercial de una empresa, recibió en febrero del 2010 transferencias a su favor en una cuenta de Caja Salamanca Soria por importe de 5.783 y 5.708 euros. Luego remitió el dinero a Ucrania, por un sistema que en teoría no deja rastro. El acusado indicó que había hecho las operaciones suponiendo que se trataba de una prueba de confianza antes de darle otros trabajos.

El defensor, que pidió la libre absolución del acusado, resaltó, en expresión ya empleada por la Audiencia de Palma de Mallorca en una sentencia por hechos similares, que no se podía «avocar al reproche penal al incauto», dando esta última consideración al imputado en este caso.

La petición de condena que plantea la fiscalía es de tres años y seis meses de prisión, con 23.982 euros de multa; 5.783 euros de indemnización a Barclays, que se hizo cargo de la cantidad defraudada, aunque al cliente le costó 900 euros, que el ministerio público reclama, al igual que los 5.708 euros del Pastor.

Algunos bancos, de hecho, envían comunicaciones regulares a sus clientes para advertir que nunca solicitan claves por teléfono o por Internet. Otros alertan expresamente frente a su situaciones como la que ayer llegó a juicio. «Si detecta que ha recibido una transferencia inesperada o cuyo emisor no conoce, contacte con nosotros antes de realizar cualquier acción», dice, textualmente una entidad diferente a las aquí implicadas. Sorprendentemente, Banco Pastor -ni Popular- no incluye esta advertencia en su web. La entidad, sin embargo, está personada como acusación particular.

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