La venganza de Cándida Standwich

Pintura e instalación de Pilar Alonso en Galería Marisa Marimón.

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ourense / La Voz

Sobrecogedora es la muestra que se presenta bajo el título Cándida Standwich, La Vie sans l´Air en la Galería de Arte Marisa Marimón de Ourense. Un proyecto ideado como una instalación narrativa formada por dibujos de gran formato en los que se expresa a través de un impactante estilo que mezcla distintas técnicas y materiales, tales como ceras, pastel, acrílico y collage. Con claro dominio del dibujo y el color como factor expresivo y un sorprendente montaje, suspendidos en el aire por una serie de tensores que alteran e intervienen el espacio expositivo profundizando en los conceptos de alteridad, identidad y apariencia. En un discurso narrativo y cinematográfico fragmentado a través de identidades ficticias creadas por Pilar Alonso a modo de alter ego o avatar en Cándida Standwick y Toni Volouns, protagonistas de esta serie que plantea como en un film el desmembramiento, la crisis de identidad, la indefinición sexual, el afán de control, la curiosidad y la invasión del espacio íntimo y doméstico, lugar de confinamiento y reclusión, en el espacio asfixiante de la casa como almacén de silencios.

La frustración que duerme en camas separadas de hotel que generan las relaciones afectivas como elemento castrante, la incomunicación y la violencia, convirtiendo al espectador en voyeaur de la historia que se narra. Con la distancia que marcan las identidades falsas y camaleónicas intervenidas por prótesis y adornos de su galería de personajes, se aleja de la implicación afectiva, aunque el impacto expresivo y emocional es rotundo y sincero. Transmite el carácter e intensidad de la artista a nivel semiótico, semántico, iconográfico, simbólico y en el lenguaje, a través de la alternancia de espacios naturales en las que se repite como metáfora obsesiva el ciervo, el elemento natural como libertad y el espacio reservado como claustrofóbico y violento.

La apariencia tras la que se oculta la verdad, lo íntimo y lo privado, lo oculto, lo que subyace y lo superficial, la memoria y la infancia se analizan mediante capas superpuestas que hay que ir atravesando para llegar al descubrimiento de la verdad. Pilar construye una atmósfera adecuada para cada escenario, para la acción de sus protagonistas que se reafirman en sus roles de poder, en el juego narrativo de dominación y sumisión. Es a través de estos actores, Cándida y Toni, víctimas de pasiones y conflictos no resueltos, como nos va desvelando la historia y su dramático final. Estos actores del desconsuelo y la autodestrucción marcan la fatalidad de la sociedad contemporánea alienada, vacía, hueca y falsa. El mundo efímero de la apariencia reinventada, amargo y sordo de suma de soledades, de egoísmos compartidos, de roles asumidos sin elección.

El corazón arrancado late encerrado en una jaula dorada de sinrazón, complejos y hielo, aislado y en silencio como un pájaro sin alas; el amor como una soga, sin aire, como la cabeza en una bolsa de plástico. Una mercancía de valor incalculable ninguneada, expuesta a los caprichos del cruel destino, del olvido y el anonimato. Violencia como experiencia catártica para expiar el dolor y la culpa. El lado salvaje se despierta cuando todo huele a peligro, se descompone y fermenta y faltan las palabras, imposible de controlar como la voluntad de los otros. Muñecos rotos de un tiempo presente. Las heridas del desamor queman más que el fuego de una bala. Después del disparo se liberan cientos de mariposas del cuerpo por el hueco del ojo, con pólvora en sus alas. Otras, moribundas, aletean inútilmente sobre el obsceno charco de sangre de las ilusiones y las promesas rotas. La vida sin aire es un escenario de decepciones en el que sitúa a los seres como elementos de estudio, sometidos a un proceso de fermentación anaeróbico que se produce en ausencia de oxígeno.

La exposición, como un storyboard describe la información de la escena, proporcionando una disposición visual de los acontecimientos captados por la cámara y sus transiciones por movimiento de la cámara (travelling, paneo) o verticales (tilt) que se indican con una flecha dirigida hacia donde se desplaza el movimiento. En La vie sans l´aire Pilar Alonso trastorna la voluntad de sus avatares sometiéndolos a actitudes extremas, sin aire.

crítica de arte

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