Llamando a Pedro Duque


Si no fuera porque es época de promesas varias y porque en Ourense estamos acostumbrados a que de la tarta no nos toque ni el plato, la idea de contar en Ourense con una Ingeniería aeroespacial es toda una noticia. De esas de las que nos congratulamos. Pero, a pesar de que me tacharán de incrédula, lo cierto es que esa posibilidad, idea, estudio, propuesta, o lo que sea por el momento, no produjo en mí la menor satisfacción. En fin. Me he convertido en el apóstol Tomás y aguardo impaciente poder ver con mis ojos, tocar con mis manos y oler con mi nariz la sensación de tener en la ciudad ingenieros aeroespaciales. Recuerdo ahora aquellos aviones no tripulados de Trasmiras. ¡Ourense, sede del Pentágono en Galicia! Aquello sí que molaba. Porque era el 2012, lo de la crisis empezaba y mi complejo de Tomás no estaba todavía demasiado formado. Sería por eso. Lo cierto es que de un tiempo a esta parte me suelo creer cosas menos grandilocuentes, más cercanas en el tiempo y sin tanto comité evaluador por medio. Me creo que mañana puede que llueva, o no; que el gobierno refuerce la seguridad en la comisaria tras el robo de armas, que la Seguridad Social constatara irregularidades en Protección Civil o que el comité electoral de la «marea» renunciara por presiones de candidatos. Cosas de aquí, cercanas. La ingeniería espacial habla de muy lejos. Habrá que llamar a Pedro Duque, el único ingeniero aeroespacial que se me ocurre y el más cercano. Mientras coge, es mejor no soñar demasiado.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos

Llamando a Pedro Duque