Investigan la muerte de un cura tras un supuesto robo en la rectoral

El párroco de Vilanova dos Infantes fue encontrado sin vida en un pajar


ourense / la voz

El párroco de Vilanova dos Infantes (Ourense), Adolfo Enríquez Méndez, de 77 años, fue hallado muerto en extrañas circunstancias ayer por la tarde en un pajar de la casa rectoral en la que residía. Un familiar encontró el cuerpo boca abajo en un pajar después de haber sido avisado por los vecinos, que no le habían visto desde el lunes por la noche. En la casa se encontró todo revuelto y ni rastro del sacerdote hasta que lo localizaron, sin vida, en el pajar. La Policía Judicial de la Guardia Civil se ha hecho cargo de la investigación para determinar las circunstancias y la causa de la muerte, sin que haya trascendido aún si el párroco pudo ser víctima de un homicidio o de un robo.

El cuerpo fue encontrado antes de las cuatro de la tarde de ayer boca abajo, con la cabeza algo ladeada y la cara aparentemente magullada y con sangre, según un testigo. No había evidencias de que le hubiesen disparado, según una fuente oficial. Los vecinos concluyeron que lo habían matado tras entrar a robar. El portalón de la rectoral y la puerta de la casa estaban cerrados, algo extraño en las costumbres del párroco, que solía dejarlas abiertas. También estaba cerrado por fuera el pajar en el que fue hallado el cuerpo.

Decenas de personas se congregaron en el entorno de la casa rectoral y de la iglesia parroquial de Vilanova. Todo el mundo le conocía como don Adolfo; era un párroco y un vecino muy apreciado por su bondad y generosidad. En mayo cumpliría 46 años al frente de la parroquia vilanovense, a la que llegó en el año 1969, según confirmó el Obispado de Ourense. Era una persona muy querida, que se mostraba caritativo con todo aquel que se acercaba a su puerta. Los vecinos le advertían que no fuese tan confiado. Numerosas personas, particularmente de origen rumano, según los vecinos, acudían habitualmente a Vilanova para pedirle ayuda al cura, que les daba lo que podía.

El martes, los feligreses se extrañaron de que no apareciera para dar misa, aunque pensaron que quizá se había desplazado con los familiares de un difunto a Valladolid. Cuando comprobaron que no había realizado tal viaje, unos vecinos decidieron avisar a sus familiares de Ourense.

El lunes por la noche fue la última vez que se le vio. Una vecina apunta que observó a dos rumanos que parecían vigilar el entorno de la casa del fallecido. La Guardia Civil de Celanova se hizo cargo en un primer momento del caso, hasta que llegó la Policía Judicial y la jueza sustituta del Juzgado de Celanova. El cadáver fue trasladado a Ourense donde hoy se le realizará la autopsia para aclarar las causas y el momento de la muerte del párroco.

El cura de Vilanova custodiaba la venerada y diminuta imagen de la Virgen del Cristal. El párroco la guardaba en su vivienda e incluso la llevaba en el bolsillo, salvo cuando celebraba misa en el santuario del Cristal. El arcipreste de Celanova y una monja que sabía donde la tenía intentarán acceder hoy a la casa para recuperarla.

Un familiar que sí entró en la rectoral comentó al salir que la santa no estaba, que solo aparecieron vacías las fundas donde se guardaba. El obispo de Ourense comunicó su dolor por la pérdida del párroco y espera que las autoridades determinen lo que ha sucedido. También el alcalde de Celanova, para decidir si hay luto oficial.

«La santa (la Virgen del Cristal) no está», dijo una testigo tras acceder a la casa

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