El «sicario» contratado por una ourensana se asustó y fue a la policía

El supuesto profesional del crimen contó los planes de Coello Pinto tras recibir un anticipo de 150 euros, lo que le confirmaba la seriedad de sus intenciones


Ourense / La Voz

Mal podía suponer la ourensana encarcelada el jueves por haber intentado contratar a un sicario, para que acabara con la vida de la novia de su expareja, que el pretendido profesional se iba a arrugar. Se anunciaba en Internet para hacer cualquier tipo de «trabajo» y Sonia Coello Pinto, que en julio del 2013 había sido condenada por una primera aproximación al mercado de los asesinos a sueldo, acudió a él. Tuvo cuidado de manejar un teléfono móvil que no está a su nombre y dos ordenadores portátiles adquiridos por otras personas. Se preocupó también de moverse en entornos de la red donde el rastreo es más complejo de lo habitual, pero todo se le vino abajo por culpa del empleado.

Que la policía detectara la operación y llegara a identificar al sicario, máxime si se tiene en cuenta que reside en España, en Palencia, era una posibilidad. Pero que se desmoronara el plan porque el supuesto profesional del crimen se asustaría al recibir un anticipo de 150 euros, lo cual le confirmaba la seriedad de las intenciones de la contratante y lo animó a acudir a la policía a contarlo, era algo con lo que no podía contar. Ella iba en serio, pero en Internet no todo es lo que aparenta ser y el frío asesino que seguramente había imaginado acabó siendo un blando.

Tres días después de que se produjera la detención de Sonia Coello, que el jueves pasó a disposición judicial y permanece en prisión desde ese día, como ya se publicó ayer, la Dirección General de la Policía aclaró que había sido el supuesto sicario quien los había puesto sobre la pista el 17 de junio. Ese día, de acuerdo con la versión oficial, un hombre de 30 años acudió a la comisaría de Palencia para «comunicar que una desconocida pretendía contratarlo a través de Internet para asesinar a una persona». En un primer momento trataron la posibilidad de un secuestro de «una o incluso dos personas». Al final, sin embargo, se decidió por el asesinato y de una única persona. Sería, según sabía el trabajador, en Ourense. Que fuera una broma de tono subido tampoco era descartable, pero cuando el hombre recibió una transferencia de 150 euros «para los primeros gastos», tomó conciencia de que iba en serio. Y fue a la policía.

Conocido el día y el lugar de la cita, que se produjo el pasado martes en la estación de ferrocarril de Ourense, a la policía solo le quedó esperar, actuar y cerrar el caso. Aparentemente se produjeron dos detenciones, pero en realidad el hombre quedó en libertad el mismo día.

Las perspectivas para la mujer son otras. Es su segundo caso. Condenada a tres años de prisión por una actuación similar, la Audiencia había autorizado la suspensión de la ejecución de sentencia mientras se tramitaba el indulto. Poco probable la medida de gracia y firme como es la sentencia, seguirá en la cárcel.

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