En mi casa se juega así


Si te comes una ficha en el parchís, cuentas veinte. Es así mientras no venga otro empeñado en demostrar lo contrario y en convencerte de que hay que contar cuarenta. «En mi casa se juega así», te dice. Y se queda tan pancho. Con los políticos y las imputaciones pasa algo parecido. El debate -que no es más que eso porque quienes tienen que marcar el límite viven más cómodos sin fronteras- no es exclusivo de Ourense, claro. El que no tenga un imputado que tire la primera piedra. Pero lo cierto es el asunto tiene en territorio auriense un matiz especial. Acostumbrados a que los unos exijan a los otros lo que no se aplican a sí mismos, llegó Mónica Vázquez y dijo lo que pensaba. Que un imputado no debería formar parte de ningún órgano representativo en ninguna institución. Sin quererlo, o precisamente queriendo, señaló a su alcalde y a sus dos tenientes de alcalde, todos ellos imputados y por tanto con boleto para salir del núcleo de decisión del Concello de Ourense, según las reglas del juego de una de las díscolas. Es probable que los ourensanos agradezcan esa claridad en un tema tan serio. Que no le duelan prendas a la concejala en señalar la puerta de salida a los suyos. Aunque claro, igual Agustín Fernández, Marga Martín y Áurea Soto no son de los suyos. Igual Mónica Vázquez no juega con ellos al parchís.

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