Lucía Regueiro: «Lo confieso, el único vicio que tengo es el Cola Cao»

OURENSE CIUDAD

PACO RODRÍGUEZ

09 feb 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Es un torbellino. Monta a caballo, practica danza, toca el violín, le apasiona la egiptología, estudió escritura jeroglífica y es licenciada en Periodismo, el verano pasado se apuntó a clases de surf y hasta llegó a irse a Sevilla a aprender a bailar flamenco. Y así desde pequeña, porque con trece años volvió loca a su madre para que la apuntara a clases de danza del vientre. «Soy bastante hiperactiva y necesito acción y hacer cosas distintas. Me parece súper difícil aburrirse en la vida», comenta la actriz y presentadora Lucía Regueiro Taboada. «Los apellidos más gallegos no pueden ser», apunta. Habla mucho, claro, y en un tono bastante alto. Las de la mesa de al lado no pierden detalle. «Soy géminis, somos muy comunicativos», asegura esta coruñesa de Elviña que al principio se resiste a decirme la edad y finalmente confiesa que es del 82. «De la generación del Naranjito. Pero las actrices no tenemos edad». Estudió en el colegio Alborada y en el instituto de Elviña, donde formó parte del grupo de teatro Sardina. Soltera y sin compromiso, vive en un ático en el que «los temporales me están matando».

En «Luar» con Gayoso

El camarero le trae un agua con un poco de zumo de limón. «Es que no me gusta el café ni el té y eso es un problema a la hora de decidir qué pedir. Lo confieso, el único vicio que tengo es el Cola Cao. Creo que es porque genera adicción al azúcar», asegura. Desde el mes de septiembre copresenta Luar con Xosé Ramón Gayoso. «Estoy al lado del maestro del show televisivo», destaca. Empezó su carrera como actriz siendo una jovencita. «Formaba parte de la pandilla de Fito en Mareas Vivas. Hablaba cada tres capítulos», recuerda sonriente. Ahora, además de Luar, presenta el espacio Recanteiros, participa en A Casa da Conexa, en una obra de teatro de títeres y está pendiente de comenzar el rodaje de una película en Ourense. «Mucha gente me reconoce por la calle por el papel de María en Libro de Familia», comenta Lucía, que también hizo las pruebas, sin fortuna, para series de ámbito nacional como Isabel o El Príncipe. «Me encantaría acceder al mercado audiovisual de Madrid. A los actores se les valora más cuando triunfan fuera», reflexiona.

A lomos de una yegua

Odia el teléfono móvil. Solo utiliza las redes sociales para temas profesionales. Entre sus actrices favoritas hay nombres de siempre como Lola Herrera, Carmen Maura o Amparo Rivelles. A nivel internacional se queda con Annette Bening y Julianne Moore. Está en un momento dulce vital y profesional. «Cumplí los sueños de mi infancia: ser actriz y tener un caballo. Es una yegua y estar con ella es mi liberación, ya sea cepillándola o montándola. Mi asignatura pendiente es un personaje que monte a caballo». Le gusta el mar. Su lugar favorito es el teatro Rosalía. «Allí me siento como en casa. Tengo la entrada guardada de la primera vez que fui. Me llevó mi madre. Era una versión de Eva al desnudo protagonizada por Lola Herrera. Como era pequeña no me querían dejar pasar», recuerda con nostalgia mientras mueve los dedos en torno a la copa, ya vacía, de agua con limón.