Romasanta, más asesino en serie que licántropo clínico

Acreditan la existencia de encubridores de sus crímenes, entre ellos un cura


redacción / la voz

Manuel Blanco Romasanta fue sin duda «o primeiro ou un dos primeiros» asesinos en serie de España y fingió hábilmente su enfermedad, la licantropía clínica, para conseguir con éxito que la pena por sus crímenes no fuese el garrote vil, sino la cadena perpetua. Sostienen esta teoría los investigadores, antropólogos y abogados ourensanos Cástor y Félix Castro, que acaban de acreditar además que Romasanta falleció en el penal de Ceuta el 14 de diciembre de 1854, y no en Galicia como se creía.

Pero los Castro han ido más allá en sus investigaciones y están rastreando la compleja y laberíntica causa, cuyo texto se conserva en el Arquivo do Reino de Galicia: siete tomos, 1.700 folios y las declaraciones de 130 testigos. El esfuerzo empieza a dar frutos.

De momento han hallado la existencia de «posibles encubridores» del asesino nacido en Regueiro (Esgos). Así, uno de los testigos explica que cuando los vecinos empezaron a sospechar de Blanco tras la desaparición de varias mujeres, acudieron al cura de Rebordechao, a quien dicho testigo atribuye estas eximentes palabras: «Pero o Romasanta só se leva aos malos e deixa aos bos».

Con la particularidad, añade Cástor, de que ese sacerdote, Pedro Cid, «tiña a Romasanta como criado e mandábao facer recados a Ourense». Cuando el rumor popular llegó a ser insostenible para el asesino, «andou escondido en Golpellás, nunha casa do propio cura».

No sería su único encubridor. Manuel Blanco logró escaparse de Galicia gracias a un pasaporte falso que le preparó un notario de Montederramo. «¿Por que o fixo?», se preguntan los Castro. El estudio de la letra permite estrechar el cerco «sobre algún notario da comarca de Trives» cuyo nombre se revelará pronto.

Otro sorprendente hallazgo de los hermanos ourensanos es un ejemplar de la obra La palestra farmacéutica, de Félix Palacios, en la parroquia de O Castro de Laza, a la que pertenecían varias de las mujeres asesinadas. «Nese libro fálase de como sacar a graxa do corpo humano, de que hai que elixir vítimas con morte violenta». Y esa era otra de las acusaciones que pesaban sobre Romasanta, conocido como Sacamantecas.

Los investigadores ponen en duda la licantropía clínica diagnosticada a Manuel Blanco, que aseguraba estar poseído por un lobo que le inducía a despedazar a sus víctimas. «Na causa se explica que polos restos aparecidos non se pode determinar o motivo da morte, se houbera violencia ou non», confirma Cástor.

De hecho, quienes lo conocían lo definían como una persona normal, «así que a licantropía só lle daba o día que mataba, puntualmente». Además, «preparaba as mortes con varios meses de antelación», y por eso lo considera «un asasino en serie que inventou o da licantropía para evitar a pena de morte».

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Ourense

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos

Romasanta, más asesino en serie que licántropo clínico