La Escola Superior de Enxeñería Informática homenajea a la primera programadora

Leticia Álvarez OURENSE

OURENSE CIUDAD

El aula 2.1 se denomina ahora Augusta Ada Byron

05 sep 2013 . Actualizado a las 16:22 h.

El curso académico se ha inaugurado de forma especial en la Escola Superior de Enxeñería Informática de Ourense. El aula 2.1, que acoge a los alumnos que cursan el primer año, presentaba un aspecto diferente. La placa conmemorativa de la entrada daba la bienvenida a los nuevos universitarios, con la inscripción de un nombre que a partir de ahora no podrán olvidar: Ada Augusta Byron. La Condesa de Lovelace, hija del famoso poeta Lord Byron, se convirtió, gracias a sus aportaciones, en una mujer pionera en el mundo de la programación. La elección se llevó a cabo mediante un proceso de votación, en el que participaron los estudiantes de la escuela. Ana Garriga, directora de la facultad, destacó la importancia de los logros conseguidos por Byron: «por conseguir que a informática sexa cousa tamén de mulleres, e que se converta nun espazo de traballo compartido cos homes, procurando un mundo mellor». El catedrático, docente y fundador de la escuela, Manuel Pérez Cota impartió a continuación una lección magistral en la que los universitarios pudieron conocer con todo detalle aspectos relevantes de la vida de la homenajeada, destacando algunas de sus obras, como el diseño de los sistemas de tarjetas perforadas para programar, la tabla de logaritmos hasta el 108.000 o el primer programa sobre los números de Bernoulli. «A obra das computadoras debémoslla a ela. Tróuxonos o futuro», señaló Cota. No es la primera vez que el Campus dedica el nombre de sus instalaciones a personajes ilustres sin hacer distinción de género. El año pasado, el Aula Magna de la Facultad de Derecho se reservó en memoria de la célebre escritora Concepción Arenal. Pero también tienen su particular hueco la científica polaca Marie Curie, en el salón de actos del edificio Politécnico o la coruñesa Emilia Pardo Bazán, en el Edificio de Ferro. A todas ellas les tocó vivir una época donde la mujer quedaba relegada a un segundo plano, pero su lucha incesante dejó un legado de valor incalculable para las generaciones presentes y venideras.