¿Cuánto contamina el campus?

La actividad académica genera un alto nivel de emisiones a la atmósfera

En la guardería infantil del campus se ha instalado en los últimos meses una caldera de biomasa.
En la guardería infantil del campus se ha instalado en los últimos meses una caldera de biomasa.

ourense / la voz

Tal vez nunca nos cuestionemos cuánto contaminamos con nuestras actividades cotidianas pero lo cierto es que casi todo lo que hacemos a diario genera

una consecuencia en términos ambientales. Un estudio elaborado hace unos meses por la Universidad de Vigo ha puesto negro sobre blanco en ese sentido y ha permitido conocer la «huella ecológica» que produce la actividad que desarrollan las cinco mil personas que forman parte de la comunidad académica ourensana. Gasto energético, consumo de papel, mantenimiento de edificios, contaminación de los vehículos que los trasladan... cualquier gesto, cuenta.

Por su tamaño, 71.664 metros cuadrados, el campus provincial es el segundo que más contamina de los tres con los que cuenta la institución académica. Y dado que por ser urbano la movilidad no es uno de sus principales problemas -se calcula que el 57 % de los usuarios acuden andando al recinto- el consumo eléctrico y el de agua se consolidan como los que más hacen subir la factura. Atendiendo al primer capítulo, el estudio desvela que anualmente cada persona consume 537 kilovatios de luz, lo que provoca emisiones a la atmósfera de 0,12 toneladas de CO2. Las emisiones de carbono suponen el 20 % de las que genera toda la universidad y evidencian una disminución respecto a consumos anteriores. Es resultado de reformas como la que se llevó a cabo en el edificio Politécnico, donde se instalaron sensores de presencia, que permiten ahorrar energía mediante un control automatizado del sistema de iluminación.

En lo que respecta al agua, anualmente se consumen unos 55.800 metros cúbicos en Ourense, lo que representa el gasto por persona más alto de los tres campus. La piscina y las zonas verdes se llevan diariamente ingentes cantidades de líquido elemento que, por el momento, no se han podido reducir.

Importante también es el consumo de papel. En el año 2010 se utilizaron 17.048 kilos de papel virgen y otras 5.520 de papel reciclado, lo que supuso una emisión de 66 toneladas de dióxido de carbono. En 2011, y pese a la reducción de alumnado, se incrementó el consumo. En total, se gastaron 16.976 kilos de uno 6.000 del otro. Las emisiones, pese a todo, no se incrementaron.

De cara al futuro, la apuesta es tratar de reducir consumos y, sobre todo, incrementar el uso de energías alternativas.

Combustible

Los centros consumen 217 toneladas de gasóleo al año

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