El revisor y otro maquinista sufrieron heridas leves

E.?M. X.?V.?g.
A Coruña / la voz

El Alvia accidentado en Angrois tuvo tres conductores durante su fatídico trayecto con destino a Ferrol. El primero de ellos llevó la máquina entre Madrid y Medina del Campo, donde se quedó y fue sustituido por otro piloto que lo condujo sin novedades hasta Ourense. Sin embargo, el segundo conductor permaneció en el transporte como pasajero, quería llegar a A Coruña, donde tiene su residencia. En Ourense fue reemplazado por Francisco José Garzón Amo, que estaba a los mandos cuando ocurrió el choque y resultó herido leve.

Ahí se pierde la pista de su predecesor y del revisor hasta que llegaron al Centro Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac) por sus propios medios. Ambos fueron dados de alta a las dos de la madrugada después de ser atendidos. Presentaban lesiones leves. El conductor, que llegó «descansando, durmiendo», tenía una brecha en la frente que necesitó puntos de sutura y el revisor, algunas contusiones en un brazo.

Se da la circunstancia de que en los Alvia solo viaja un maquinista, que es a su vez el máximo responsable.

El sistema de hombre muerto

Esos ferrocarriles, igual que los modelos más antiguos, están equipados con un sistema de seguridad conocido como de hombre muerto. El maquinista debe pisar cada cierto tiempo un pedal. Si no lo hace, la maquinaria activa de forma automática un mecanismo de frenado, ante el riesgo de que el responsable de los mandos haya sufrido un desvanecimiento y la máquina continúe sin control.

Aunque el conductor hubiese informado de problemas, habría sido imposible frenar el convoy de forma externa. Si sería posible intentarlo, señalaron fuentes técnicas, si existiesen paradas intermedias entre Ourense y Santiago, pero no las había.

Las mismas fuentes han recordado además que el control de la líneas férreas continúa siendo gestionado en su mayor parte desde Madrid, a pesar de las cesiones de competencias a la Administración gallega.

Talgo examina el vehículo

Fuentes de la empresa Talgo, fabricante de los Alvia, han confirmado que un equipo de técnicos se trasladó a Santiago el mismo día del accidente con el objetivo de apoyar las tareas de evacuación y colaborar en el esclarecimiento del accidente. Los técnicos, señalaron desde la compañía, han participado incluso en la retirada de cadáveres.

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