La maleza se impone en los muros de la Ponte Vella

El abandono se adueña de un BIC símbolo de la ciudad en un entorno afectado también por la ruina de Os Remedios


OURENSE / LA VOZ

La Ponte Vella de Ourense, el puente histórico más grande de Galicia, ofrece un estado de abandono que se demuestra en la presencia abundante de vegetación que invade varias de sus partes. A ambos lados de tan colosal construcción de origen romano las silvas crecen y adquieren tal tamaño que amenazan con tapar sus sillares. Al inicio del puente, por el lado de Os Remedios, sobre el muro del primer arco, se descuelga un cortinaje denso de vegetación que oculta la pared. La Ponte Vella es uno de los tres símbolos propios de la ciudad de Ourense y solo este hecho bastaría para evitar que la vegetación haga estragos en su estructura.

Es un monumento en origen construido por los romanos y muy reformado a lo largo de dos mil años, pues lo que pueda quedarle de sus inicios son restos en los cimientos. La gran obra que hoy vemos es medieval, del siglo XIII. En el siglo XV se vinieron abajo dos de sus arcos y su reconstrucción, a lo largo de aquella centuria, dio trabajo a mucha gente. Aquellas obras fueron responsabilidad del Cabildo de la Catedral y del Concello.

Por este puente pasó todo el cortejo real, en el siglo XVI, de Felipe el Hermoso y Juana I de Castilla, cuando se asentaron unos días en Ourense, a la espera de reunirse en Castilla con el rey Fernando I, procedentes de Flandes, desde donde navegaron hasta A Coruña, en el año 1506. Este y otros capítulos históricos con el puente como protagonista bastarían para que hubiese un mayor celo en conservar un BIC cuya imagen también se ve afectada por la capilla ruinosa de Os Remedios.

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