Los once siglos que cumple Ponte Taboada reclaman su puesta en valor

Fue camino obligado para los peregrinos de la Vía da Prata y cayó en desuso desde 1863


lalín

La antigua Tierra de Deza y Trasdeza atesora entre otros importantes valores, unas riquezas naturales y un patrimonio merecedor de una valoración y reconocimiento que se haya todavía lejos de alcanzar las cotas que realmente merece. Es por ello que traemos a estas páginas uno de los lugares que consideramos de sumo interés, nos referimos a Ponte Taboada Viejo, un lugar verdaderamente mágico, cuyo escenario rememora el gusto romántico y hace que el tiempo parezca haberse detenido. Un enclave que cumple en el 2012 sus primeros once siglos de vida, sin que hasta el momento las administraciones hayan promovido algún tipo de celebración en torno a la efemérides.

Las aguas que discurren bajo su arco, pertenecen a la conjunción de los cursos fluviales de los ríos Deza y Asneiro, que juntan sus aguas en las inmediaciones de Puente Taboada Viejo y delimitan un territorio denominado en la antigüedad Entreambasaugas. Topónimo que merecería ser recuperado. El río «La Deza» (como aparece en documentos medievales, mostrando siempre el género femenino), al pasar bajo el puente se encajona, discurriendo las aguas serenas, oscuras y profundas.

La traza del puente es bella y a la vez severa, y se encuentra rodeado de soledades y de una frondosa vegetación que llega incluso a enraizar en sus muros. Este puente, actualmente casi olvidado, pese haber sido incluido en el Inventario de Pontes Históricas de Galicia (40-PO-43-categoría 1), perdió su función de obra útil en 1863 y se halla apartado de las principales vías de comunicación. Su señalización como lugar de interés patrimonial no existe, y para que el visitante foráneo pueda llegar a este paraje las preguntas se hacen obligadas.

El puente existente, mal llamado romano, vino a sustituir a otros puentes destruidos por el paso del tiempo y las sucesivas avenidas. Los primitivos, cuyas noticias se pierden en la oscuridad de los tiempos, fueron construidos probablemente de madera, con troncos apeados sobre los dos peñascos de las orillas, de los que finalmente dicen tomó el nombre de Pons Tabulata. En estas épocas pasadas, se tenía por tradición realizar rituales relacionados con la fecundidad, y ofrendas arrojando a las aguas de los ríos objetos y armas, que en algunos casos yacerán bajo el sedimento fluvial y debieran ser objeto de estudios arqueológicos.

Debemos considerar, al margen de la milenaria época de su fundación, la suma importancia del Puente Taboada como vial histórico, llegando a tener como principal misión la unión como camino real de las ciudades de Santiago y Ourense. En este viaje en carruaje se empleaban doce horas, saliendo los coches de madrugada de ambos puntos y cruzándose a mitad de camino en Lalín.

Fue camino obligado de peregrinos, especialmente los de la Vía de la Plata. Su utilidad se prolongó en el tiempo hasta que finalizaron, aguas abajo, las obras del Puente Taboada Nuevo, en diciembre de 1863.

* francisco RUBIA ES INVESTIGADOR y escritor afincado en lalín

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