«Volver a Laxe para mí es como regresar al vientre materno»

El catedrático desconecta en la localidad de sus múltiples obligaciones


carballo / la voz

Nació en A Coruña en marzo de 1946, pero el catedrático de Derecho Romano Luis Rodríguez Ennes asegura que aquello fue casi un accidente (su padre tenía una gestoría en la ciudad), y que él se siente laxense por los cuatro costados. «Mis ancestros están todos aquí», asegura con orgullo junto a su primo Carlos Ennes, al que califica como «un auténtico hermano». No exagera Rodríguez Ennes, porque su árbol genealógico demuestra que la vinculación de su familia a Laxe se remonta al siglo XV. «El marido de doña Urraca de Moscoso era un antepasado directo mío, Alonso de Lema», cuenta el catedrático con una capacidad didáctica asombrosa que engancha. Habla claro y de forma concisa, de forma que el escucharle se convierte en un auténtico placer y engancha a su interlocutor e igual que hace con sus alumnos de la facultad de Derecho de Ourense.

Confiesa que cuando llega a Laxe se olvida de todas sus obligaciones (su currículo es tan extenso que incluso el abreviado deja sin respiración) y que nada más arribar al pueblo, igual que le ocurría cuando era niño, siente una absoluta libertad. «Por eso me escapo a Laxe siempre que puedo, porque aquí me encuentro en un microclima afectivo que me hace desconectar. Para mí es como regresar al vientre materno», cuenta.

De niño, asegura, sentía lo mismo. «Veníamos de una ciudad en la que había que tener cuidado con todo, pero en Laxe nos soltaban y hacíamos lo que nos daba la gana. Éramos libres y felices», rememora. Y eso a pesar de que los chicos mayores del pueblo se metían con él de vez en cuando. «Yo era un niño de la ciudad, medio paspán, menos mal que Carlos era mucho más aguerrido y me defendía», se ríe. «Eran tiempos muy duros, en los que había carencias de todo tipo, la lucha por la supervivencia era enorme y yo no estaba preparado para luchar, así que de vez en cuando tenía que venir Carlos a sacarme las castañas del fuego», explica Rodríguez Ennes mientras su primo sonríe al recordar esos momentos.

Ambos, Luis y Carlos, eran uña y carne (todavía hoy lo son) y juntos pasaban (y pasan) unos veranos «maravillosos». «Siempre estábamos en el muelle y aunque el agua estaba helada, nosotros nunca teníamos frío. Ahora me tengo que poner el jersey cada dos por tres, porque el nordés es durísimo, pero cuando éramos jóvenes estábamos todo el día en bañador y en camiseta, jugando a la pelota en la playa, bañándonos en el puerto o de excursión por los alrededores», cuenta el catedrático, quien también rememora que el viaje entre A Coruña y Laxe se le hacía siempre eterno. «Si venías en coche de línea tardabas, en el mejor de los casos, dos horas y media y subías las cuestas contando todas las hierbas que veías desde la ventanilla. La carretera estaba sin asfaltar y desde Ponteceso hasta Laxe era una pista de morrillo en la que pinchar una rueda era lo normal», dice. Pero valía la pena porque, como asegura ante la sonrisa picarona de su primo: «Muchas de mis primeras experiencias las viví en Laxe y esas cosas nunca se olvidan».

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Ourense

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
6 votos

«Volver a Laxe para mí es como regresar al vientre materno»