Cachamuíña regresa un siglo después a la puerta de A Gamboa

Los restos mortales del héroe fueron trasladados a Pereiró en agosto de 1932


vigo/la voz.

Bernardo González del Valle, conocido popularmente como Cachamuíña, regresó a la Gamboa 123 años después de haberla emprendido a hachazos con la puerta que defendían aquella noche las tropas napoleónicas. Ocurrió el 9 de agosto de 1932. Sus restos mortales fueron llevados en un armón de artillería hasta el lugar donde había protagonizado, en marzo de 1809, su famosa hazaña, tras recoger el hacha de las manos del moribundo marinero de O Berbés.

Tras su paso por Vigo, Cachamuíña se había retirado a su tierra natal en 1811. Dicen que se fue molesto porque a la hora de las recompensas no fue convenientemente satisfecho. La pensión de invalidez que le correspondía no le fue abonada hasta 17 años después de su retiro. A su muerte, en 1848, Cachamuíña fue enterrado en el cementerio de Prexigueiro, en el Concello de Pereiro de Aguiar.

En mayo de 1932, según defiende Gerardo González Martín en su libro Pasión por Vigo , nacía el Centro de Hijos de Vigo, sociedad dirigida a fomentar el viguismo. En el seno de ella, siendo presidente Manuel Canella Tapias, surgió la idea de trasladar los restos mortales de Cachamuíña al cementerio de Pereiró.

La sociedad consiguió el beneplácito de los familiares del héroe y el 8 de agosto se trasladó al cementerio de Prexigueiro una comisión presidida por el ex alcalde Adolfo Gregorio Espino. Una vez trasladadas las cenizas a una arqueta, la comisión viguesa se trasladó a la ciudad de Ourense donde tuvo lugar un funeral en la catedral, oficiado por el obispo.

Caravana desde Ourense

Después, la comitiva se trasladó hasta la plaza Mayor donde, desde el balcón del consistorio, el diputado Basilio Álvarez hizo un brillante discurso. «Este noble y bueno Cachamuíña, que abandono el cementerio campesino para venir a decirnos: ¡Venga esas manos, apretadlas bien, mientras voy a dormirme otro siglo cerca del mar y a la falda del monte del Castro, testigo de mi gesta», afirmó el diputado galleguista. Una caravana de vehículos acompañó a los restos del coronel hasta Vigo.

La llegada a Vigo de los restos mortales de Cachamuíña fue todo un acontecimiento, a pesar de que no hubo presencia del gobierno de la ciudad. El Centro de Hijos de Vigo, que más tarde pasaría a llamarse Centro Vigués, organizó un recorrido por diferentes calles para que los ciudadanos pudieran rendir homenaje al héroe de la Reconquista.

Como se puede ver en la fotografía superior, incluida en una publicación del Concello de Vigo, se realizó una reconstrucción de la puerta de A Gamboa, como la que ahora realizan los vecinos durante la fiesta del 28 de marzo. La arqueta con las cenizas de Bernardo González fue trasladada en un armón militar hasta el cementerio de Pereiró, en cuya entrada, a mano izquierda, fueron depositadas en un sobrio mausoleo.

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