«Un día vi que mi padre se hacía tan pequeño como un muñeco»

OURENSE CIUDAD

Los pediatras describen en una niña de Ourense un caso excepcional del síndrome de Alicia en el País de las Maravillas

16 jul 2009 . Actualizado a las 03:28 h.

«Veía las cosas pequeñas y lejanas, a veces se movían. Un día vi cómo los libros de mi hermana se volvían más grandes y otro día vi cómo mi padre se hacía tan pequeño como un muñeco». Ana (nombre ficticio) no sufre delirios ni está bajo el efecto de alucinógenos. Es una niña, tiene ocho años, vive en Ourense y su caso es excepcional, probablemente único en el mundo. Solo que durante un mes y medio su percepción visual se había convertido en una ilusión real a lo largo de varios episodios diarios de varios minutos de duración. «Siento que mi cuerpo crece y crece hasta llegar a ocupar la habitación entera», «a veces la pierna de mi muñeca se balanceaba, o la persiana de una ventana subía y bajaba una y otra vez». Son algunas de las sensaciones descritas por la pequeña.

¿El diagnóstico? Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas como aura persistente de migraña e inicio de enfermedad migrañosa. O, dicho de otra forma, experimenta episodios de distorsión de la realidad, de trastornos en la percepción visual de los que es plenamente consciente. Son síntomas asociados al síndrome de Alicia en el País de las Maravillas, descrito por primera vez en 1955, aunque de muy baja prevalencia, que se correlacionan con migraña, sobre todo, y epilepsia. En el contexto de una migraña aparece en algunos pacientes como aura (conjunto de síntomas previos que se experimentan como una distorsión de la visión) típica sin cefalea, en forma de ataques breves de 5 a 60 minutos de duración y con reversibilidad completa. En otros enfermos se presenta como un aura típica seguida de cefalea.

Persistencia

Pero lo verdaderamente excepcional del caso de la niña ourensana es que los episodios de distorsión de la realidad se presentaron como inicio de la enfermedad migrañosa, no como su consecuencia. La chica nunca había tenido migraña. Lo más llamativo, sin embargo, es la persistencia del cuadro. Duró mes y medio. «Los episodios descritos eran breves, de minutos de duración y durante un mes fueron diarios, y ocurrían de una a tres veces al día. Después se espaciaron cada dos o tres días en las dos semanas siguientes hasta desaparecer», según publica la pediatra del centro de Salud de A Ponte (Ourense), María José Corral-Caramés, en la Revista Española de Neurología .