Recuerdos, sueños y deseos


Para saber cómo fue la represión en Ourense y para conocer la historia de sus protagonistas hay un nuevo documento, publicado por la Asociación Arraianos de Celanova. Se trata de un cuaderno que recoge las ponencias de las primeras jornadas sobre solidaridad, represión y resistencia antifranquista que se celebraron el verano pasado y que ahora toman forma editorial para quedar para la posteridad. Al acto de presentación del Caderno Arraiano asistieron Aser Álvarez, presidente de la asociación, Xoan Carlos Domínguez, uno de los coordinadores de la publicación, Xosé Luís Méndez Ferrín, que colaboró en la iniciativa, y Antonio Piñeiro, representante de la Fundación Curros Enríquez. Pero sin duda las palabras a las que se prestó más atención fue a las de Arturo Pérez, hijo de Celso de Poulo, que era alcalde de Gomesende cuando fue asesinado por un grupo de falangistas en el Alto do Furriolo en 1936. Y es que aunque la cita servía para presentar un documento histórico también sirvió para pasar páginas de ese tomo que es la vida de los que fueron, de un modo u otro, protagonistas. El acto se completó con la proyección del documental de Xudit Casas sobre el recital Volverlles a palabra que también se celebró el pasado año, coincidiendo con la inauguración del mural que homenajea a las víctimas de la represión en O Furriolo. Precisamente hoy se inaugura, en el mismo monte, la segunda fase de este proyecto artístico basado en el recuerdo.

La decimoséptima edición de la Semana de Cine de O Barco, organizada por el Cineclube Groucho Marx, comenzó con dos estrenos. El del cortometraje Ciclo, de Javier y Tristán Ulloa, y el documental Las alas de la vida de Antoni P. Canet. La jornada inaugural fue el principio de un intenso programa de proyecciones que continúa hasta el 4 de septiembre. Hay varias oportunidades para ver cada película y bonos de 20 euros para entrar a doce de las quince que se proyectan, toda una oportunidad para rematar las vacaciones de agosto con fantasías de celuloide.

Los vecinos de Trives demostraron que San Bartolomé se merece carrozas y ellos una autovía. El tradicional desfile que se organiza cada año por la festividad del patrón, tuvo un poco de todo: humor, reivindicación y memoria ya que había carrozas caracterizadas con oficios y por el pueblo se paseó una xugada de vacas. Otras construcciones recordaban la emigración transoceánica y el puente de Bibei fue recreado especialmente para agradecer su aportación a los que participaron en la cadena humana de hace una semana. Trives está de fiesta, pero no aparca su lucha.

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