Fiestas de barrio, cuestión de fe

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CON Ourense a punto de salirse con el mercurio de las altas temperaturas, el barrio de A Ponte celebra sus fiestas patronales. Dicen que ahora ya no es como antes. Las enciclopedias andantes de los barrios relatan que hace años la llegada del día de hoy venía a ser algo así como esperar el primer helado del verano (fresquito). No había fiestas como las de A Ponte. Era casi la única oportunidad de disfrutar de un espectáculo musical gratis, de pasearse por las atracciones de feria (este año sí serán los únicos en la ciudad, por otros motivos) o de salir un rato más de lo normal con los amigos con un pretexto perfecto. En resumen, los jovenes y su presencia en la calle y en todas las actividades programadas conformaban el sentido real de la fiestas (además del religioso).Igual que dicen que «murió el arte con Lola Flores», las Festas da Ponte - como cualquier otra- llegarán a morir sin la juventud. El presidente de la comisión de fiestas decía no saber qué hacer para involucrarlos y asegurar así el futuro de la cita. El día de hoy servirá para medir dónde nos encontramos, para saber si tira más el barrio o la playa. Esto sí es cuestión de fe.

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