El bar de Os Blancos que luce una fachada artística y es acogedor punto de encuentro de los vecinos
OS BLANCOS
Es el único café de la capitalidad, que llegó a tener cinco, y donde se recogen el pan, el periódico y las loterías
03 jun 2026 . Actualizado a las 15:53 h.Hubo un tiempo, no hace tanto, que en la capitalidad del municipio limiano de Os Blancos hubo hasta cinco bares. Fueron cerrando y hoy solo queda el bar Alfonso, un referente y punto de encuentro para los vecinos. Su fachada está decorada con una sopa de letras. Fue uno de los murales que el Espacio Matrioska, un colectivo de artistas que estuvo asentado en Os Blancos, realizó en distintas localizaciones del pueblo.
Más allá de la fachada que diferencia al local, lo que caracteriza al bar del pueblo es el calor de su interior y el trato familiar con los clientes, muchos de ellos ya jubilados. Elena Carballo Rodríguez es la actual gerente del bar y explica que el establecimiento lleva en el pueblo «toda a vida». Lo fundó su abuelo hace más de sesenta años. Después lo tuvo un hermano de su padre.
Elena decidió quedarse con él cuando tenía 25 años de edad. Había acabado de estudiar y no encontraba demasiada estabilidad laboral, cuenta. Lleva ya unos veinte años al frente del negocio, que no solo es bar y café, sino también el lugar donde los vecinos recogen el pan, el periódico, socializan y se toman una generosa tapa de jamón de buena mañana, entre bromas. En las frías mañanas de invierno este bar es el punto de encuentro de un municipio, el de Os Blancos, de 800 habitantes, repartidos en 21 núcleos, donde se ahuyenta la soledad y se intercambian pareceres. Elena pone orden con humor y paciencia, a la vez que atiende todos los pedidos con eficacia. En el exterior, Lola, Sergio y dos Juanes dan buena cuenta de una pata de jamón, ante el mural de la sopa de letras que decora una fachada que necesita reforma, piensa Elena.