La gran mayoría de incendios de este año han sido por quemas negligentes

El último caso, un fuego en Pereiro de Aguiar, empezó por no apagar bien las brasas

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OURENSE / LA VOZ

A pesar del invierno y comienzo de primavera lluviosos que estamos teniendo en la provincia de Ourense, los incendios forestales han estado ya presentes en el territorio ourensano en estos cuatro primeros y húmedos meses del año. Ya van casi una veintena de fuegos, la mayoría de escasa entidad, originados en gran medida por malas prácticas a la hora de realizar las quemas de restos agrícolas. Esa fue la causa de los últimos incendios forestales esclarecidos en la provincia recientemente.

Agentes forestales investigaron un incendio ocurrido el pasado 25 de abril en Calvelle, en el municipio de Pereiro de Aguiar, que afectó a 5,5 hectáreas, cinco de ellas de arbolado y media de matorral. Fue extinguido por medios de la Consellería de Medio Rural. Al día siguiente, los funcionarios comprobaron que el fuego había sido causado por el posible escape de una quema, que contaba con permiso para ser realizada, pero que se ejecutó sin tomar las medidas de precaución que se exigen. En concreto, el responsable de la quema no se cuidó de apagar completamente el fuego antes de la caída del sol. Quedaron unas brasas que saltaron y se propagaron alrededor, originando el incendio por continuación.

Tres días después, en otro punto de la provincia, en Lobios, ocurría otro incendio, que afectó a 0,21 hectáreas de monte bajo. Una mujer, vecina de Manín, que realizó una quema de rastrojos sin dejar la franja de seguridad necesaria tuvo que declarar el lunes como investigada ante la Guardia Civil.

Son dos ejemplos recientes de la causa más frecuente de los incendios en esta época del año en Ourense. Desde la asociación Aprafoga (Asociación Profesional de Axentes Forestais de Galicia), llaman la atención hacia que la veintena de incendios forestales que ha habido en los cuatro primeros meses del año en Ourense, unos 17 o 18, se han debido a escapes de quemas. «Pedimos á xente que cumpran as normas que veñen no reverso do permiso, que as cumpran a raxatabla e sexan máis coidadosos», apunta el vicepresidente de Aprafoga por la provincia de Ourense, Rafael Cudeiro López.

Para incidir en la responsabilidad que asume quien realiza una quema de rastrojos, que en caso de escaparse puede causar daños importantes en el medio natural, los agentes forestales realizan una labor de formación. El pasado miércoles, dos de ellos acudieron a Paderne de Allariz a dar una charla a 45 vecinos interesados, para solventar sus dudas sobre cómo se hacen las quemas o se gestiona la biomasa, pero también sobre otras cuestiones como las podas o las cortas de leña.

El año pasado, la Policía Autonómica realizó 31 detenciones, muchas relacionadas con imprudencias en las quemas. Y en lo que va de año, son 17 las personas investigadas en toda Galicia como presuntas autoras de delitos de incendio forestal. El último de los esclarecidos por los funcionarios policiales adscritos a la Xunta se atribuyó de nuevo a una quema que se escapó el 20 de abril en Freixo, en el municipio de Celanova, porque no se tomaron las medidas de precaución adecuadas. Ardieron apenas 0,025 hectáreas de monte raso. A pesar de que aparentemente no fue mucho el daño, el autor de la quema tendrá que rendir cuentas ante el juzgado de Celanova.

Y este tipo de negligencias salen caras a los autores cuando estos son puestos a disposición judicial. No solo porque pueden ser acusados de un delito grave contra el medio ambiente sino porque deben asumir la responsabilidad civil de los daños y el coste de los servicios de extinción que suele ser muy elevado.

No son muchos, con todo, los delitos que llegan a ser sentenciados. En el año 2016, según recoge la memoria de la Fiscalía de Galicia fueron dos las sentencias sobre delitos de incendio forestal en Ourense. El año pasado, un vecino de Ramirás aceptó una condena de seis meses de prisión y se comprometió a abonar los gastos de la extinción y los daños causado al cableado de una empresa de telefonía por provocar un incendio que afectó a once hectáreas en Vilavidal. Se inició después de hacer una quema de montones de hierba y restos de poda en una finca de su propiedad que se propagó por falta de medidas de seguridad.

En su memoria del 2015, la Fiscalía General del Estado recogía que más del 83 % de los incendios comienzan por negligencias.

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