La sangría de personal provoca desajustes en la prisión provincial

La pérdida de funcionarios de interior causa un ligero aumento de la conflictividad


ourense / la voz

La reducción de personal, por jubilaciones normales o anticipadas y pases a segunda actividad -en particular entre los funcionarios asignados a la sección de interior, que son quienes tienen relación directa con los presos- está causando desajustes y malestar en la prisión de Pereiro de Aguiar. El problema de déficit de personal se viene acumulando en los últimos cinco años, advierten los sindicatos con representación en el centro penitenciario, y la tendencia es que se siga agravando si no se convocan oposiciones debido a la edad media de la plantilla.

«Los cometidos que la Constitución encomienda a Instituciones Penitenciarias son difíciles de cumplir. La reinserción de internos es más difícil y se deteriora el clima de convivencia. Ocurre en todas las áreas de todos los centros, pero particularmente en el departamento de interior, donde la sangría es mayor por el pase de este personal a la segunda actividad para realizar tareas de oficina», explica José Cabañas, delegado sindical de Comisiones Obreras.

Si antes en el departamento que trata directamente con los reclusos había ocho grupos compuestos por diez personas, ahora estos están formados por un máximo de ocho y algunos casos incluso menos, señala David Outomuro, de UGT, quien califica el problema de «escandaloso». Los sindicatos cifran en al menos una quincena la pérdida de efectivos en los tres o cuatro últimos años. De una plantilla total de unos 200 funcionarios, 85 se dedicaban a las funciones de contacto directo con los internos «antes de la sangría», apunta Cesáreo Nóvoa, de CSIF. Si antes había tres funcionarios para cubrir un servicio, ahora son dos quienes tienen que hacer el mismo trabajo. «Os servizos a diario están moi xustos. Se hai unha baixa por enfermidade, alguén que remata a quenda ten que quedar de noite ou a secretaría de servizo chama a alguén que o veña prestar compensándolle cun día libre», ejemplifica Outomuro.

Los internos son, dicen, los primeros que se dan cuenta de esta disfunción: «Ven falta de persoal. Están a metade da mañá ou da tarde sós e aproveitan para relacionarse ou trapichear se poden. A prisión se mantén grazas á profesionalidade da plantilla de interior, que non pode enfermar», apunta el delegado de UGT.

En Pereiro de Aguiar está habiendo un «ligero» incremento de la conflictividad pese a esta circunstancia, pero la carga de trabajo y de responsabilidad que asumen los funcionarios de la prisión es «excesiva», según Cabañas, ya que menos personal tiene que hacer las mismas labores, lo que dificulta el mantenimiento del adecuado clima entre los internos.

Y el problema tenderá a agravarse por la edad media de la plantilla de esta sección, superior a los 50 años. Con 57 ya pueden solicitar la segunda actividad. Este año otros tres funcionarios de interior podrían pasar a realizar trabajos de oficina, donde en cambio se acumulan trabajadores para el número de tareas ordinarias, indica Mojón, el delegado de la CIG.

Los sindicatos del sector calculan que sería necesaria una convocatoria pública de unas 2.500 plazas para solucionar un problema que, a nivel estatal, está impidiendo por ejemplo que se abran centros penitenciarios ya construidos por falta de personal. Para paliar el problema actual, solo ven como solución que se incentive el solicitar comisiones de servicio para interior.

Malestar por la carga de trabajo y la dificultad para disfrutar de los días libres

Los sindicatos de la prisión de Pereiro de Aguiar ya han tratado el problema con el equipo directivo, pero este les ha trasladado que la consigna central de Madrid es que se las apañen con el personal actual porque no se va a mandar más gente. «Desde la dirección del centro poco se puede hacer, lo único que Madrid ponga remedio con una convocatoria de empleo pública extraordinaria, pero la gestión está instalada en el autismo y la ineficiencia, en dejar pasar el tiempo para que la institución se deteriore», opina el delegado del CSIF. Los sindicatos temen que el gobierno opte por privatizar servicios, algo que ya comenzó a hacer entregando la vigilancia externa a empresas privadas cuando antes la tenía encomendada la Guardia Civil.

En los funcionarios, además de la acumulación de trabajo diario para cubrir los puestos en interior, existe malestar porque debido a este déficit de personal no pueden coger los días de libranza que tienen acumulados cuando desean. Los días de asuntos propios recuperados o los que obtienen en compensación por trabajar en turnos que no les correspondían solo los pueden disfrutar cuando se puede y no cuando quieren, ya que los servicios mínimos imprescindibles se tienen que cubrir tanto de día como de noche, lo que dificulta la conciliación de la vida laboral y familiar.

El personal de interior es el que acompaña a los internos para todo, en asuntos burocráticos, en el acceso a la educación y todas las labores cotidianas. Y todo ello se tiene que cubrir ahora con menos funcionarios, aunque también se redujo el número de presos.

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