La sangría de personal provoca desajustes en la prisión provincial

María Teresa Rodríguez Vázquez
maite rodríguez OURENSE / LA VOZ

O PEREIRO DE AGUIAR

La pérdida de funcionarios de interior causa un ligero aumento de la conflictividad

07 mar 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

La reducción de personal, por jubilaciones normales o anticipadas y pases a segunda actividad -en particular entre los funcionarios asignados a la sección de interior, que son quienes tienen relación directa con los presos- está causando desajustes y malestar en la prisión de Pereiro de Aguiar. El problema de déficit de personal se viene acumulando en los últimos cinco años, advierten los sindicatos con representación en el centro penitenciario, y la tendencia es que se siga agravando si no se convocan oposiciones debido a la edad media de la plantilla.

«Los cometidos que la Constitución encomienda a Instituciones Penitenciarias son difíciles de cumplir. La reinserción de internos es más difícil y se deteriora el clima de convivencia. Ocurre en todas las áreas de todos los centros, pero particularmente en el departamento de interior, donde la sangría es mayor por el pase de este personal a la segunda actividad para realizar tareas de oficina», explica José Cabañas, delegado sindical de Comisiones Obreras.

Si antes en el departamento que trata directamente con los reclusos había ocho grupos compuestos por diez personas, ahora estos están formados por un máximo de ocho y algunos casos incluso menos, señala David Outomuro, de UGT, quien califica el problema de «escandaloso». Los sindicatos cifran en al menos una quincena la pérdida de efectivos en los tres o cuatro últimos años. De una plantilla total de unos 200 funcionarios, 85 se dedicaban a las funciones de contacto directo con los internos «antes de la sangría», apunta Cesáreo Nóvoa, de CSIF. Si antes había tres funcionarios para cubrir un servicio, ahora son dos quienes tienen que hacer el mismo trabajo. «Os servizos a diario están moi xustos. Se hai unha baixa por enfermidade, alguén que remata a quenda ten que quedar de noite ou a secretaría de servizo chama a alguén que o veña prestar compensándolle cun día libre», ejemplifica Outomuro.