Homenaje al párroco ecologista que luchó por su pueblo: fundó una cooperativa, trajo la luz y montó escuelas

Cándida Andaluz Corujo
cándida andaluz OURENSE / LA VOZ

O IRIXO

Antonio González Bernárdez
Antonio González Bernárdez C. A.

Antonio González Bernárdez fundó Loureiro hace sesenta años

21 may 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

El Instituto de Estudios Carballiñeses entregó al párroco Antonio González Bernárdez el premio Loureiro do Orcellón. Un reconocimiento que sirvió como homenaje de todo un pueblo a un sacerdote que dignificó el trabajo de los vecinos del rural a finales de los años cincuenta del pasado siglo. A sus 91 años, don Antonio [aunque se empeñe en que le quiten el don] sigue siendo un referente para generaciones de vecinos de la parroquia de Loureiro, en O Irixo, que este sábado llenaron el local social para devolver en forma de cariño el trabajo del sacerdote.

Antonio González Bernárdez fue el creador de la Cooperativa Loureiro e impulsó en otras parroquias la llegada de la luz y la educación para aquellos niños que no podían acudían a la escuela. Todo se resume en un libro presentado ayer titulado Lembranzas de Antonio González. Pepe Castro, vecino de O Irixo, se encargó de relatar una vida dedicada a preservar los derechos de los vecinos de Loureiro.

El sacerdote comenzó su andadura en el concello de Os Blancos, donde tuvo su primera parroquia. En los tres años que estuvo allí luchó por llevar la luz eléctrica a varios pueblos para que sus habitantes pudieran trabajar mejor en sus granjas.

En el año 1959 murió su padre y don Antonio se trasladó a otra parroquia de Leiro. Allí puso la primera piedra de una iglesia, ya que la antigua estaba lejos de los vecinos y en estado ruinoso. No solo eso. Cuando vio que la gente no estaba escolarizada, montó una escuela nocturna para los niños.

Estando allí, recibió la visita de unos vecinos de Loureiro. Cambiarían su vida. Acudieron a él para que los ayudase a frenar las obras que trasladarían las aguas de esta parroquia al suministro de O Carballiño. Cogió su Vespa y se desplazó al pueblo. Era 1965. Se enfrentó al ingeniero que realizaba las obras y consiguió que los trabajadores recogieran sus aparejos y se fueran a casa. Una vez logrado este objetivo rebuscó en archivos para encontrar el documento, con viajes a Madrid y a Oviedo, que decía que las aguas eran de los vecinos. Y se hizo cargo de la parroquia que le vio nacer.

Antonio González Bernárdez construyó un almacén de grano para que los ganaderos del pueblo tuvieran recursos a precios asequibles. Y en 1966 creó la Cooperativa Santa Mariña de Loureiro. El objetivo era la venta de ganado, sin intermediarios. Dos años más tarde comenzaron con la producción de leche. En 1976, el Ministerio de Industria le concedió el título de central lechera. Hoy, la cooperativa ha diversificado su producción, siendo la primera que lanzó al mercado kéfir de leche de vaca. Don Antonio se jubiló hace años y vive en su casa de O Irixo.

Su objetivo final durante todos estos años ha sido, según afirmaron sus convecinos y amigos, la justicia social y el orgullo de pertenecer al rural.

Una vecina de Loureiro tomó la palabra, de forma improvisada, en nombre de todo el pueblo. Con la voz entrecortada y lágrimas que emocionaron a don Antonio dijo: «Creo que non hai país sen bandeira e a parroquia de Loureiro fixo país e esa bandeira sempre a levou vostede. Don Antonio, home adiantado ao seu tempo, intelixente e sempre con ideas para un futuro mellor. Home tamén terco, porque esa terquedade e perseveranza levárono a conseguir cousas para os seus e para esta parroquia. Vostede deu todo. E esta parroquia apoiouno, axudouno e respectouno como persoa, como cura e como veciño. O premio que se lle entrega hoxe é ben merecido e non é menos o recordo daqueles que polos anos sesenta creron na súa palabra e respectaron as súas decisións —algúns xa non están— para facer posible o seu soño e o desta parroquia, a cooperativa de Loureiro».

Antonio González: «Quero dar as grazas a todos os curas que tanto fixeron polo rural»

El presidente del Instituto de Estudios Carballiñeses, Avelino Muleiro, destacó que Antonio González entregó su vida por el bienestar de los vecinos, liderando sus reivindicaciones en defensa de una ecología saludable en la comarca y enfrentándose a situaciones injustas contra los intereses de los agricultores y ganaderos. Recordó que fue impulsor de puestos de trabajo en la parroquia buscando la concordia y la armonía de sus feligreses. Estos son solo algunos de los valores que el Instituto de Estudios Carballiñeses esgrimió para concederle el premio a una persona «sincera, honesta, íntegra e cabal».

No estaba previsto que Antonio González se dirigiera a sus vecinos, pero quiso hablar: «Quero das as grazas a todos os curas que tanto fixeron polo mundo rural, que traballaron sen ser recoñecidos nin oficial nin socialmente. O que poden ver aquí é a obra de todo un pobo, dunha parroquia que ten que ser un orgullo para todos nós. Cando comecei con isto era o ano 1956 e pouco se podía facer. E todo o que se conseguiu foi grazas o apoio e a axuda de todos».

También se acordó de los maestros del rural, como dinamizadores de los pueblos. Finalizó aseverando: «Moléstame que me chamen don Antonio, eu son Antonio, un veciño máis».