La venta de un cáliz de plata troceado permitió arrestar a la banda que saqueó iglesias en la comarca de O Carballiño
O CARBALLIÑO
Cuatro investigados afrontaron ante la Audiencia Provincial de Ourense penas de entre seis meses y dos años de prisión por robar piezas de arte sacro en templos de la comarca de O Carballiño
05 mar 2026 . Actualizado a las 12:56 h.Cuatro años después de que varias iglesias de la comarca de O Carballiño fueran saqueadas por ladrones que buscaban objetos de valor, los responsables de aquellos hechos ya conocen su condena. Este miércoles todos ellos admitieron en la Audiencia Provincial de Ourense su participación en aquella oleada de asaltos, aceptando penas que ponen punto y final a un asunto que supuso un ingente trabajo para los investigadores de la Guardia Civil.
Eso sí, los retrasos que sufrió la causa durante la instrucción y la confesión de los investigados les ha beneficiado, ya que los reproches penales quedan lejos de los que se habían reclamado inicialmente. Así, el cabecilla del grupo, Jacobo J. R., asumirá dos años de reclusión como autor de un delito continuado de robo en el que se tiene en cuenta su condición de reincidente. Su novia, Yasmine G. J., y su hermano, Alexandre J. R., fueron condenados a un año de cárcel por participar en varios asaltos y un cuarto investigado, Ángel J. F., afrontará seis meses de privación de libertad como autor de un delito de receptación.
De hecho, la presencia de este último sospechoso y del cabecilla del grupo en una tienda de compraventa de oro fue lo que permitió a los investigadores empezar a tirar del hilo y resolver esta causa. Se supo que ambos habían vendido 31 trozos de plata, con un peso de más de dos kilos, pocas horas después de que se produjese un robo en la iglesia de Salamonde, en San Amaro. Del templo habían desaparecido seis imágenes de santos, tres petos, un cáliz y una cruz parroquial. Esta última no fue recuperada, ya que los ladrones la trocearon antes de venderla por el irrisorio precio de 350 euros. Unas semanas después también fueron entregados en ese mismo negocio de O Carballiño dos trozos del cáliz, a cambio de 102 euros.
El 9 de marzo Jacobo J. R. volvió a actuar, esta vez en el templo de Santa María de Vilela, en Punxín. Forzó la puerta de acceso el templo y se llevó del interior un sagrario, dos cálices, una imagen de un santo y una paterna.
El 15 de julio del 2022 tuvo lugar el tercer delito atribuido al cabecilla, que en esa ocasión contó con el apoyo de su novia. Ambos fueron a la iglesia de San Cibrao de Las, forzando la entrada de la casa rectoral, que en aquellas fechas se encontraba deshabitada. Perforaron el depósito de gasoil y se llevaron el contenido. Esa misma madrugada se desplazaron también hasta el templo de Astureses, en Boborás, donde intentaron acceder por la fuerza al santuario, sin lograrlo.
El 24 de agosto, a la una y media de la madrugada, el cabecilla de la trama decidió contar con la colaboración de su hermano para cometer otro delito. Ambos acudieron a la iglesia de San Cibrao de Las, de nuevo con la intención de llevarse combustible de la casa rectoral. Hicieron una perforación en el depósito y se llevaron el gasoil, acudiendo después al lugar de As Lámparas, en Sagra, donde entraron en una vivienda y se llevaron herramientas de zapatero y objetos de metal.
El último hecho que se juzgó en esta causa tuvo lugar en la madrugada del 7 de septiembre del 2022. Jacobo J. R. acudió a la iglesia de Santa Baia de Reádegos, en O Irixo, y tras forzar la entrada se llevó una imagen de San Antonio y otra del niño Jesús. Además, cogió un sagrario de madera y dos cálices, entre otros objetos.
Durante los arrestos de los sospechosos, fueron recuperados y entregados al párroco en calidad de depósito las tallas del San Antonio y el niño Jesús, así como un sagrario de madera, dos cálices, el incensario, un copón y una patena. Tal y como se recogía en el escrito de acusación, ahora probado, varias de ellas imágenes estaban datadas en el siglo XVIII y tenían «un importante valor histórico y artístico para el patrimonio cultural gallego». La Iglesia nunca ha llegado a cuantificar el valor económico de las reliquias sustraídas en las iglesias, a pesar de que desde el juzgado se le conminó a personarse. En la vista de ayer no se pudo, por tanto, delimitar la responsabilidad civil.
Todos ellos se encuentran en libertad, a excepción del cabecilla. Jacobo J. R., de 26 años, está en prisión por delitos viales cometidos en los últimos años, resultado de conducir sin carné de forma reiterada. Antes de eso, en el 2020, se le condenó por un desafortunado incidente con una persona vulnerable. La agredió y luego se mofó de ella mientras alguien lo grababa. El vídeo acabó en las redes sociales.